El Estadio de los Juegos Mediterráneos entra en fase de espera tras el adiós al ascenso


Estadio de los Juegos Mediterráneos (Foto UD. Almería)

ALMERÍA HOY / 22·06·2026

El silencio que deja el fútbol cuando se apaga la luz del ascenso suele ser espeso, pero en los alrededores del Estadio de los Juegos Mediterráneos ese silencio se traduce ahora mismo en un estado de pausa indefinida. Tras la tempestad emocional y los lamentables incidentes del último día de eliminatoria ante el Málaga, donde la tensión desbordó las calles y el autobús visitante pagó los platos rotos de los nervios colectivos, la Vega de Acá ha entrado en una fase de introspección y soledad.

El día dos del no ascenso transcurre sin el ruido de los goles, pero tampoco con el de las excavadoras. La previsión del club sigue apuntando al inicio inminente de la fase dos de la remodelación, esa promesa arquitectónica que contempla bajar el terreno de juego más de diez metros, eliminar las pistas de atletismo y ampliar el aforo hasta los 28.000 asientos. Sin embargo, sobre el terreno, la realidad avanza a otro ritmo. La única señal de actividad es la ampliación de la garita de entrada, un movimiento menor que contrasta con la envergadura de un proyecto condicionado por los fondos CVC de la Liga de Fútbol Profesional, que fijan el horizonte de finalización para 2028.

El retraso, justificado por la obligada extensión del calendario que supuso la disputa de las eliminatorias, sitúa al entorno del club en una especie de sala de espera. El plan inicial de comenzar las obras al día siguiente de un hipotético ascenso directo se ha transformado en una tensa calma donde las empresas contratadas aguardan la orden de entrada de la maquinaria. Por ahora, el estadio permanece intacto, reflejando el vacío de una oportunidad perdida y la obligada paciencia de una afición que deberá convivir, un año más, con las porterías a cuarenta metros de distancia.