El discurso de Juanma


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Fueron noventa y cinco minutos los que estuvo hablando Juanma Moreno. Son muchas palabras las que se necesitan para llenar todo ese hueco, y Moreno bonilla las fue encontrando. Se puede alegar, como hizo la llamada noble oposición que (a veces llamarla noble hay que pensarlo un par de veces), se dejó algunos temas olvidados para el día siguiente, tras escuchar a los portavoces de los grupos restantes. En un somero repaso a lo manifestado por el hombre que busca dos votos de Vox, o la abstención de cuatro de los demás grupos, difícil situación la segunda, podríamos decir que Moreno Bonilla demostró en su discurso que en esta España nuestra o sobra el gobierno central o sobran las autonomías.

Me explico. Todo su discurso fue un halago constante a lo hecho por el gobierno andaluz, y las nuevas medidas a tomar en el futuro por su gobierno. Que estaba bien y era su obligación. Mientras que los agravios, desde el primero hasta el último que ha vivido y vive Andalucía, han sido por culpa del gobierno central. Es evidente, a la hora de analizar de sus palabras, que, si no existiera ese poder central, ese Madrid que gobierna y maltrata a esta tierra, la Andalucía que representa Juan Manuel Moreno sería la repera. Con longaniza se atarían a los perros, no tendríamos problemas de agua en los campos agrícolas de Almería y las viviendas crecerían como hongos sobre la tierra andaluza.

Reitero que si nos tomamos en serio todas las palabras que nos dijo el candidato durante esa hora y media, el mundo que nos presentaba sería el paraíso. Pero en políticas los discursos solo son palabras con las que convencer a los votantes, pero solo eso palabras, palabras y más palabras que al final se las van a llevar los vientos de la realidad diaria. Lo importante, lo comentábamos hace un par de días en esta misma columna era la votación. Vox dijo que algunas cosas escuchadas en el discurso del presidente le habían gustado, pero que no había acuerdo entre las partes, y que ellos, por ayer martes, iban a votar negativamente la proclamación del candidato del Pp.

Lo de echarle la culpa a la llamada izquierda de tener que caer en manos de Vox, o de un futuro de unas nuevas elecciones, no parece políticamente razonable, por muy bien que intente explicarlo. Lo mismo podría decir que es culpa de los andaluces, que el 17 de mayo no le dieron la mayoría suficiente para gobernar. Y es cierto, no se la dieron. Ya saben quiénes son los culpables.

El Pp y Vox han pactado en las tres comunidades donde se han celebrado elecciones a lo largo de los últimos meses. Si al final en Andalucía ocurre lo mismo, no se divisa otra salida, no creo que a Juanma le interese ir a nuevas elecciones, entonces ¿a qué están jugando los estrategas del Pp? No le gusta el pacto con Vox, dicen en el entorno de Moreno, que él prefiere gobernar en solitario, pero no tiene los votos necesarios para ello, y seguir empeñado en el no a Vox no le va a llevar a buen puerto. Recuerdan a la señora Guardiola en Extremadura, tampoco quería ni oír hablar de los de Abascal, pero la imposición de los votos se impuso al final. Las matemáticas, Juanma, las matemáticas. Los gobiernos, se quiera o no se quiera, se componen de mayorías, y me parece que el Pp no la tiene en nuestra tierra.