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| España nocturna (NASA) |
ALMERÍA HOY / 25·05·2026
Un estudio internacional revela cómo la interacción de las placas de Alborán y África retuerce la corteza terrestre en el sureste peninsular y condiciona el riesgo sísmico local.
La corteza terrestre bajo nuestros pies se encuentra en un proceso constante de transformación invisible para el ojo humano, pero perfectamente medible por la ciencia. Una reciente investigación internacional, liderada por un equipo de científicos geólogos —cuyas conclusiones han sido recogidas por la revista especializada Gondwana Research—, ha confirmado que la península ibérica experimenta un movimiento de rotación lento pero constante en el sentido de las agujas del reloj. Este fenómeno, motivado por las colosales tensiones tectónicas entre las placas de África y Eurasia, encuentra uno de sus puntos neurálgicos de fricción y deformación directamente en la provincia de Almería.
El origen de este desplazamiento se localiza en la compleja interacción que ocurre en el entorno del mar de Alborán. Mientras que el choque directo entre el continente africano y el bloque ibérico se concentra con especial intensidad al oeste del estrecho de Gibraltar, en el sector oriental se produce un efecto de torsión único. El dominio tectónico de Alborán empuja activamente desde el sur del Mediterráneo en dirección oeste, un empuje que somete al litoral andaluz a un campo de esfuerzos transversales. En este engranaje geológico, el suelo almeriense actúa junto a territorios vecinos como Granada, Málaga y Murcia como la zona de fricción más activa, sufriendo una deformación cortical que moldea las cordilleras Béticas.
Los científicos firmantes del estudio —entre los que se encuentran expertos en geodinámica y sismología que combinaron datos de actividad sísmica con registros de deformación geodésica obtenidos mediante estaciones GPS de alta precisión— destacan que esta monitorización actual permite cartografiar de manera minuciosa cómo se distribuyen estas fuerzas en las fallas activas de la provincia. El hallazgo no solo aporta información valiosa sobre la evolución del mapa físico a largo plazo, sino que resulta fundamental para la sismología. Comprender la dirección exacta y la magnitud de este giro en sentido horario ayuda a los expertos a evaluar con mayor fidelidad la acumulación de energía en las fracturas subterráneas del sureste español, un factor clave para el diseño de infraestructuras críticas y la prevención de riesgos sísmicos en toda la provincia.
La corteza terrestre bajo nuestros pies se encuentra en un proceso constante de transformación invisible para el ojo humano, pero perfectamente medible por la ciencia. Una reciente investigación internacional, liderada por un equipo de científicos geólogos —cuyas conclusiones han sido recogidas por la revista especializada Gondwana Research—, ha confirmado que la península ibérica experimenta un movimiento de rotación lento pero constante en el sentido de las agujas del reloj. Este fenómeno, motivado por las colosales tensiones tectónicas entre las placas de África y Eurasia, encuentra uno de sus puntos neurálgicos de fricción y deformación directamente en la provincia de Almería.
El origen de este desplazamiento se localiza en la compleja interacción que ocurre en el entorno del mar de Alborán. Mientras que el choque directo entre el continente africano y el bloque ibérico se concentra con especial intensidad al oeste del estrecho de Gibraltar, en el sector oriental se produce un efecto de torsión único. El dominio tectónico de Alborán empuja activamente desde el sur del Mediterráneo en dirección oeste, un empuje que somete al litoral andaluz a un campo de esfuerzos transversales. En este engranaje geológico, el suelo almeriense actúa junto a territorios vecinos como Granada, Málaga y Murcia como la zona de fricción más activa, sufriendo una deformación cortical que moldea las cordilleras Béticas.
Los científicos firmantes del estudio —entre los que se encuentran expertos en geodinámica y sismología que combinaron datos de actividad sísmica con registros de deformación geodésica obtenidos mediante estaciones GPS de alta precisión— destacan que esta monitorización actual permite cartografiar de manera minuciosa cómo se distribuyen estas fuerzas en las fallas activas de la provincia. El hallazgo no solo aporta información valiosa sobre la evolución del mapa físico a largo plazo, sino que resulta fundamental para la sismología. Comprender la dirección exacta y la magnitud de este giro en sentido horario ayuda a los expertos a evaluar con mayor fidelidad la acumulación de energía en las fracturas subterráneas del sureste español, un factor clave para el diseño de infraestructuras críticas y la prevención de riesgos sísmicos en toda la provincia.


