![]() |
| .. |
PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Se comprenden que en el sanchismo se odie tanto. Debe ser muy duro para los militantes que han acudido a los mítines de Chiqui, Sánchez, Zapatero y cía, cuando les recuerdan lo manifestado hace unos días por parte de Alfonso Guerra, el que fuera el número dos del Psoe con Felipe, en un programa de Tv: “El partido está en manos de bandidos y macarras”. Eso lo dice cualquier ciudadano de a pie, y no se le hace ni puñetero caso. No insulta quien quiere sino quien puede. Y Alfonso, esa es la cuestión, quiere, y, además, puede. Por lo que fue muy duro escuchar la expresión lanzada por Guerra:
“El Psoe están en estos momentos en manos de bandidos y macarras”.
Tras la imputación de Zp, quién puede negar la razón que tiene Alfonso con esa expresión. Si ya en el juicio que se ha celebrado estos días ha quedado claro que “bandidos, lo que se dice bandidos”, los ha habido en la dirección del Psoe. Si el comportamiento con el dinero público ha sido el de unos bandidos, el llevado a cabo con las novias, queridas o sobrinas, ha sido de macarras. Las juergas en paradores, las grabaciones de Koldo a un ministro con dos prostitutas y mandar mensajes a la esposa de este contando lo que disfrutaba el marido, demuestra que más de un “macarra” andaba en la dirección del partido socialista, solo faltaba la imputación de Zapatero. ¿Quién vendrá después?
La pregunta que se hace el personal. Una vez que se ha depurado a parte de esos bandidos y macarras desde las salas de la justicia ¿queda alguien limpio al frente del sanchismo? Es evidente que la vida que ha trascendido de dirigentes del partido en el poder no exonera a la organización mientras no desaparezcan de la dirección todos aquellos que izaron a los Ábalos y cía a las altas instancias del partido y del gobierno, y han mantenido a Zp como el gran hacedor. Se ha cazado a un bandido, o dos, a un macarra, o dos, pero mientras no se limpie la letrina a fondo, los bandidos y los macarras que han estado en la hégira de estos dirigentes, y que siguen en puestos de dirección, las palabras de Alfonso Guerra tienen validez: “el partido está en manos de bandidos y macarras”. Y ahora con un poco más de razón, con Zp camino del banquillo.
Duro el que fuera vicepresidente del gobierno en su diatriba contra la actual dirección del que es su partido. Levantó ampollas en la piel de los militantes del sanchismo, odio sarraceno es lo que destilaban las palabras dirigidas a Alfonso. Se entienden las acusaciones que desde la dirección de la formación y del gobierno le hicieron, en un claro intento de complacer al líder supremo: “Se ha convertido en un facha”. Fue lo más suave que se ha escuchado. Y es que no hay nada que duela más que la cuña de la misma madera, y Guerra estaba poniendo en solfa, y ante las cámaras de la tele lo que para él era una verdad, incomoda, pero que forma parte del sentimiento de muchos de los que estuvieron trabajando en el Psoe de aquellos años, y que no le deben y nada esperan de la actual dirección sanchista y del trapiche presuntamente delictivo de Zapatero. Cada día son más los españoles que piensan como Alfonso Guerra.
“El Psoe están en estos momentos en manos de bandidos y macarras”.
Tras la imputación de Zp, quién puede negar la razón que tiene Alfonso con esa expresión. Si ya en el juicio que se ha celebrado estos días ha quedado claro que “bandidos, lo que se dice bandidos”, los ha habido en la dirección del Psoe. Si el comportamiento con el dinero público ha sido el de unos bandidos, el llevado a cabo con las novias, queridas o sobrinas, ha sido de macarras. Las juergas en paradores, las grabaciones de Koldo a un ministro con dos prostitutas y mandar mensajes a la esposa de este contando lo que disfrutaba el marido, demuestra que más de un “macarra” andaba en la dirección del partido socialista, solo faltaba la imputación de Zapatero. ¿Quién vendrá después?
La pregunta que se hace el personal. Una vez que se ha depurado a parte de esos bandidos y macarras desde las salas de la justicia ¿queda alguien limpio al frente del sanchismo? Es evidente que la vida que ha trascendido de dirigentes del partido en el poder no exonera a la organización mientras no desaparezcan de la dirección todos aquellos que izaron a los Ábalos y cía a las altas instancias del partido y del gobierno, y han mantenido a Zp como el gran hacedor. Se ha cazado a un bandido, o dos, a un macarra, o dos, pero mientras no se limpie la letrina a fondo, los bandidos y los macarras que han estado en la hégira de estos dirigentes, y que siguen en puestos de dirección, las palabras de Alfonso Guerra tienen validez: “el partido está en manos de bandidos y macarras”. Y ahora con un poco más de razón, con Zp camino del banquillo.
Duro el que fuera vicepresidente del gobierno en su diatriba contra la actual dirección del que es su partido. Levantó ampollas en la piel de los militantes del sanchismo, odio sarraceno es lo que destilaban las palabras dirigidas a Alfonso. Se entienden las acusaciones que desde la dirección de la formación y del gobierno le hicieron, en un claro intento de complacer al líder supremo: “Se ha convertido en un facha”. Fue lo más suave que se ha escuchado. Y es que no hay nada que duela más que la cuña de la misma madera, y Guerra estaba poniendo en solfa, y ante las cámaras de la tele lo que para él era una verdad, incomoda, pero que forma parte del sentimiento de muchos de los que estuvieron trabajando en el Psoe de aquellos años, y que no le deben y nada esperan de la actual dirección sanchista y del trapiche presuntamente delictivo de Zapatero. Cada día son más los españoles que piensan como Alfonso Guerra.

