ALMERÍA HOY / 29·04·2026
El municipio de Vera ha sido el escenario del cierre oficial del hermanamiento con Cuevas del Almanzora y Mazarrón, un proyecto iniciado en 2024 para estrechar vínculos sociales y culturales. Esta unión se fundamenta en la herencia minera del siglo XIX, época en la que el flujo migratorio de trabajadores entre estas localidades almerienses y la murciana generó una identidad compartida que perdura hasta la actualidad.
La recepción oficial tuvo lugar en el consistorio veratense, donde el alcalde Alfonso García Ramos recibió a sus homólogos de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, y de Mazarrón, Ginés Campillo Méndez. Tras la firma en el Libro de Honor y el intercambio de presentes, la comitiva se trasladó a la Casa Orozco, un antiguo palacete que simboliza el auge minero de la comarca y que actualmente funciona como centro de emprendimiento.
Durante las intervenciones, se resaltó el peso histórico de Vera como eje administrativo y educativo mediante su antigua Escuela de Capataces de Minas. Uno de los hitos del evento fue la puesta de largo del recetario "Sabores de un pasado minero común", una obra editada con el apoyo de la Diputación de Almería que compila platos tradicionales de los tres pueblos adaptados por cocineros locales.
Ginés Campillo Méndez subrayó que este proceso no es un mero trámite administrativo, sino una oportunidad para generar nuevas vías de colaboración basadas en el orgullo del pasado. Por su parte, Antonio Fernández Liria puso el foco en la cocina como el mejor reflejo de la convivencia nacida del sacrificio en los yacimientos. Finalmente, la diputada Esther Álvarez elogió la iniciativa por preservar un patrimonio que une territorios a través de la memoria y el paladar. La jornada concluyó con una cata de los platos del recetario, consolidando una relación que busca proyectar su historia compartida hacia el futuro.
La recepción oficial tuvo lugar en el consistorio veratense, donde el alcalde Alfonso García Ramos recibió a sus homólogos de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, y de Mazarrón, Ginés Campillo Méndez. Tras la firma en el Libro de Honor y el intercambio de presentes, la comitiva se trasladó a la Casa Orozco, un antiguo palacete que simboliza el auge minero de la comarca y que actualmente funciona como centro de emprendimiento.
Durante las intervenciones, se resaltó el peso histórico de Vera como eje administrativo y educativo mediante su antigua Escuela de Capataces de Minas. Uno de los hitos del evento fue la puesta de largo del recetario "Sabores de un pasado minero común", una obra editada con el apoyo de la Diputación de Almería que compila platos tradicionales de los tres pueblos adaptados por cocineros locales.
Ginés Campillo Méndez subrayó que este proceso no es un mero trámite administrativo, sino una oportunidad para generar nuevas vías de colaboración basadas en el orgullo del pasado. Por su parte, Antonio Fernández Liria puso el foco en la cocina como el mejor reflejo de la convivencia nacida del sacrificio en los yacimientos. Finalmente, la diputada Esther Álvarez elogió la iniciativa por preservar un patrimonio que une territorios a través de la memoria y el paladar. La jornada concluyó con una cata de los platos del recetario, consolidando una relación que busca proyectar su historia compartida hacia el futuro.

