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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Acaba de comunicarnos el gobierno que no tiene responsabilidad alguna en lo de las bombas de Palomares.
¡Que les den a los vecinos!
Que las tierras no representan un peligro grave, y que, por lo tanto, ellos, los señores del gobierno no tienen responsabilidad ante las mal llamadas por ecologistas y otras tribus, tierras contaminadas.
¡Que les sigan dando a los vecinos!
El gobierno que asegura dice gobernarnos y cuidar de nosotros, no la tuvo en lo de la pandemia, tampoco en la Dana de Valencia, o en el accidente de Aldamuz. Como para tenerla en las tierras de Palomares. Algo que ocurrió en la década de los sesenta, cuando algunos de los hoy ministros ni habían aparecido por este mundo.
¡Qué pena, vecinos, que algunos han aparecido!
A lo largo de los años, lo que le fastidia al personal, a los vecinos en concreto de Palomares y periferia, es que se han reunido los políticos tropecientas veces, los que aparecieron antes de los sesenta, y los que lo hicieron después, y les contaron con gran algarabía que estaban en ello, que andaban tan preocupados como los pobladores de la zona, y que las negociaciones estaban en buen camino, para que en un tiempo breve se eliminaran las tierras contaminadas.
Y lo decían las dos partes enfrentadas ante el problema, los dos gobiernos responsables. Y ahora, al cabo de no sé cuántos años nos sale el gobierno de nuestro país, bueno, el de ellos, ya veremos cuando llega el nuestro, si es que lo hace algún día, y nos dice, con todo el morro, que ellos no tienen responsabilidad alguna en el tema. Que las tierras no tienen la gravedad que se ha venido diciendo, y que…bla, bla, bla. O lo que es lo mismo:
¡A los vecinos, que les den!
Vale, las tierras no representan un peligro para la vida de las personas, tampoco para la de los animales y por lo tanto la producción agrícola no tiene por qué verse afectada. Bien. Estamos de acuerdo. Pero entonces, a qué ha venido todo lo que nos han venido contando, vendiendo a lo largo de las décadas anteriores. A qué tanto subirse al carro de los ecologistas, hacer reuniones bilaterales con los americanos para al final decirnos que no hay peligro en aquellas tierras, y que, al no haberlo, no hay responsabilidad alguna económica o política por parte de ustedes.
Reconozcan conmigo que son una caterva de inútiles, de impresentables desde que se levantan y hasta que se acuestan, y que, hasta dormidos, no dejan ustedes, señores del gobierno, de ser la mayor reserva de imbéciles con la que se ha encontrado este país en años. Pero claro, es a los vecinos de Palomares a los que les dan, con su indiferencia y su falta de responsabilidad por donde amargan los pepinos.
Que las tierras no representan un peligro grave, y que, por lo tanto, ellos, los señores del gobierno no tienen responsabilidad ante las mal llamadas por ecologistas y otras tribus, tierras contaminadas.
¡Que les sigan dando a los vecinos!
El gobierno que asegura dice gobernarnos y cuidar de nosotros, no la tuvo en lo de la pandemia, tampoco en la Dana de Valencia, o en el accidente de Aldamuz. Como para tenerla en las tierras de Palomares. Algo que ocurrió en la década de los sesenta, cuando algunos de los hoy ministros ni habían aparecido por este mundo.
¡Qué pena, vecinos, que algunos han aparecido!
A lo largo de los años, lo que le fastidia al personal, a los vecinos en concreto de Palomares y periferia, es que se han reunido los políticos tropecientas veces, los que aparecieron antes de los sesenta, y los que lo hicieron después, y les contaron con gran algarabía que estaban en ello, que andaban tan preocupados como los pobladores de la zona, y que las negociaciones estaban en buen camino, para que en un tiempo breve se eliminaran las tierras contaminadas.
Y lo decían las dos partes enfrentadas ante el problema, los dos gobiernos responsables. Y ahora, al cabo de no sé cuántos años nos sale el gobierno de nuestro país, bueno, el de ellos, ya veremos cuando llega el nuestro, si es que lo hace algún día, y nos dice, con todo el morro, que ellos no tienen responsabilidad alguna en el tema. Que las tierras no tienen la gravedad que se ha venido diciendo, y que…bla, bla, bla. O lo que es lo mismo:
¡A los vecinos, que les den!
Vale, las tierras no representan un peligro para la vida de las personas, tampoco para la de los animales y por lo tanto la producción agrícola no tiene por qué verse afectada. Bien. Estamos de acuerdo. Pero entonces, a qué ha venido todo lo que nos han venido contando, vendiendo a lo largo de las décadas anteriores. A qué tanto subirse al carro de los ecologistas, hacer reuniones bilaterales con los americanos para al final decirnos que no hay peligro en aquellas tierras, y que, al no haberlo, no hay responsabilidad alguna económica o política por parte de ustedes.
Reconozcan conmigo que son una caterva de inútiles, de impresentables desde que se levantan y hasta que se acuestan, y que, hasta dormidos, no dejan ustedes, señores del gobierno, de ser la mayor reserva de imbéciles con la que se ha encontrado este país en años. Pero claro, es a los vecinos de Palomares a los que les dan, con su indiferencia y su falta de responsabilidad por donde amargan los pepinos.

