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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Hay una hermosa canción llamada “Sola”, cantada por la malagueña Diana Navarro (que maravilla de canción y cómo la canta esa mujer), que le debe estar sonando en estos días, semanas y meses que la van a llevar hasta las elecciones, en los oídos de la que fue ministra de hacienda, nuestra ínclita Marichús Montero. Recordará por las noches cuando la mayoría de los consejeros de las comunidades, incluso los socialistas la dejaron sola a la hora de hablar de financiación. ¡Qué bochorno querida ministra! Solo se quedaron con ella los delincuentes catalanes, que ya se sabe solo van buscando la pela. Qué sería de esta gente, delincuentes convictos, sacados de la cárcel para favorecer que Pedro Sánchez siga en el poder, si no existiera el dinero, lo estarían inventando o pintando, no podrían vivir sin él.
Y no sé, querida Marichús, perdona que te lo diga, si estos recuerdos son buena compañía en estos momentos de una carrera política que tiene como meta la presidencia del convento sevillano. Supongo que conoces el viejo refrán, “dime con quién andas…” Pues eso, María Jesús. Que para la gran mayoría de los andaluces te quedaste compuesta y con un solo novio, el secesionismo delincuente catalán. Es lo único que te queda, por culpa de tu entrega en cuerpo y alma al sanchismo de Pedro, el puto amo, como dijo el ministro Puente, el que rompe a mordiscos las vías del caballo de hierro.
Te acuerdas cuando no hace mucho tiempo, hoy candidata a la Junta de Andalucía por el Psoe, estabas en contra de los privilegios económicos en el reparto de las cuentas de España, y muy concretamente contra lo que pretendía Cataluña. Qué extraño, solo unos meses después, andabas diciendo lo contrario, que la nueva distribución de las cuentas beneficiaría a todas las comunidades, que nunca jamás su partido iría en contra de la solidaridad entre los españoles. No miente, eso nunca, verdad exministra. Que mal suena lo de ex. Los sanchistas no mienten, cambian de opinión. Aquí los únicos que mienten son los que les sacamos los colores a estos políticos de tocomocho, ¡la bolita, la bolita! ¿dónde está la bolita? En su bolsillo, la bolita siempre está en la faltriquera de los políticos, y en este caso en las necesidades de mantener a Pedro en el poder.
Qué poca vergüenza, que vergoña dan ver el papel que hacen por culpa de un señor que lo único que quiere es seguir sentado unos meses más en la Moncloa. Entiendo que, de noche, cuando se quede sola en la cama, cuando no tenga a Pedro exigiéndole que defienda sus políticas y los dineros de los catalanes a capa y espada, se dará cuenta de que va a pasar a la historia como la política andaluza que más trolas nos ha querido colar en su vida política. Nos acaba de anunciar que, si la sacan abadesa del convento, cien mil viviendas van a construir en Andalucía. ¿Nos la creemos? Y el ego y orgullo con el que dijo que es la mujer más importante, la que más poder ha tenido desde los tiempos de aquella Eva que hizo comer a Adán de la manzana de la discordia, y que lo deja todo por nosotros, los andaluces, a los que viene a salvar de las fieras garras de Juan Manuel Moreno, el Bonilla.
Pedro te ha dejado sola, como esas muñecas con las que se cansan de jugar las crías y se las manda al trastero. Y el trastero para el marido de Begoña se llama Andalucía. Y aquí estás. ¡Que te vaya bonito, Marichús!
Y no sé, querida Marichús, perdona que te lo diga, si estos recuerdos son buena compañía en estos momentos de una carrera política que tiene como meta la presidencia del convento sevillano. Supongo que conoces el viejo refrán, “dime con quién andas…” Pues eso, María Jesús. Que para la gran mayoría de los andaluces te quedaste compuesta y con un solo novio, el secesionismo delincuente catalán. Es lo único que te queda, por culpa de tu entrega en cuerpo y alma al sanchismo de Pedro, el puto amo, como dijo el ministro Puente, el que rompe a mordiscos las vías del caballo de hierro.
Te acuerdas cuando no hace mucho tiempo, hoy candidata a la Junta de Andalucía por el Psoe, estabas en contra de los privilegios económicos en el reparto de las cuentas de España, y muy concretamente contra lo que pretendía Cataluña. Qué extraño, solo unos meses después, andabas diciendo lo contrario, que la nueva distribución de las cuentas beneficiaría a todas las comunidades, que nunca jamás su partido iría en contra de la solidaridad entre los españoles. No miente, eso nunca, verdad exministra. Que mal suena lo de ex. Los sanchistas no mienten, cambian de opinión. Aquí los únicos que mienten son los que les sacamos los colores a estos políticos de tocomocho, ¡la bolita, la bolita! ¿dónde está la bolita? En su bolsillo, la bolita siempre está en la faltriquera de los políticos, y en este caso en las necesidades de mantener a Pedro en el poder.
Qué poca vergüenza, que vergoña dan ver el papel que hacen por culpa de un señor que lo único que quiere es seguir sentado unos meses más en la Moncloa. Entiendo que, de noche, cuando se quede sola en la cama, cuando no tenga a Pedro exigiéndole que defienda sus políticas y los dineros de los catalanes a capa y espada, se dará cuenta de que va a pasar a la historia como la política andaluza que más trolas nos ha querido colar en su vida política. Nos acaba de anunciar que, si la sacan abadesa del convento, cien mil viviendas van a construir en Andalucía. ¿Nos la creemos? Y el ego y orgullo con el que dijo que es la mujer más importante, la que más poder ha tenido desde los tiempos de aquella Eva que hizo comer a Adán de la manzana de la discordia, y que lo deja todo por nosotros, los andaluces, a los que viene a salvar de las fieras garras de Juan Manuel Moreno, el Bonilla.
Pedro te ha dejado sola, como esas muñecas con las que se cansan de jugar las crías y se las manda al trastero. Y el trastero para el marido de Begoña se llama Andalucía. Y aquí estás. ¡Que te vaya bonito, Marichús!

