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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
¿Debe tener un ayuntamiento un campo de golf pagado con los impuestos de los vecinos?
Si es así, podría comprar el equipo de fútbol, ese al que encima le hemos regalado, o casi, un estadio. Y si los ciudadanos tienen que pagar un deporte como es el golf, lo mismo no es mala idea que el ayuntamiento que dirige María del Mar Vázquez y Eloísa de las grandes fiestas, monte un economato para esos vecinos a los que se les obliga a pagar el juego del golf, como pidió en un pleno el concejal de Podemos.
¿Es la responsabilidad de un ayuntamiento el pago de esa actividad deportiva, y de los trabajadores que en ese campo laboran? Las personas que allí trabajan, es de lógica que pidan la seguridad de ser empleados municipales, a partir de ese momento puesto seguro para el resto de sus vidas laborales.
Y volvemos al principio.
¿Debe tener un ayuntamiento un campo de golf pagado por los impuestos de los ciudadanos? ¿La responsabilidad de nuestros políticos municipales es la de enseñar a jugar al golf, pagando los vecinos los gastos del campo y los sueldos del personal? Ya puestos que monten una escuela de tenis, otra de dominó, de mus, de pádel, de buceo y de cualquier otro deporte que se les ocurra. Uno cosa seguro que conseguirían, puestos de trabajo para maridos, hijos, cuñados, sobrinos y demás parentela, y cuando no quede pariente sin puesto de trabajo, compañeros de partido que se hayan quedado descolgados de las listas.
En Valencia tienen en estos días un buen ejemplo.
Juegan con el dinero que no les cuesta trabajo conseguir con una alegría que llama la atención. Es como las sentencias que ha tenido que pagar, y de las que habrá que escribir algún día de estos. Como no salen de sus bolsillos, como si les hace falta siempre estarán los impuestos de los vecinos para seguir pagando sus historias, fantasmadas y parrandas.
Lo de los dos campos de golf de titularidad pública, local y autonómica, ya sonó en su momento como una tomadura de pelo. Pero ahí quedaron, ahora, con los años vividos, consolidados y con el silencio de la sociedad, llega la petición de los trabajadores: Quieren ser trabajadores del ayuntamiento. Pasar a depender oficialmente de las nómicas municipales. Y en esa está su pelea. Entiendo a los trabajadores, están en su derecho, sería llevar tranquilidad a sus vidas laborales, y es lo menos por lo que debe luchar un trabajador.
La cuestión vuelve al principio. ¿Debe tener un ayuntamiento, pagado por los vecinos, un campo de golf? Nos lo vendieron como una escuela, que bonito, el ayuntamiento monta una escuela para enseñar a jugar al golf a los mayores y jubilados, si tenemos la del toreo para los jóvenes, por qué no la del golf, y por ahí coló. Y los vecinos pagando las pamplinas que se les ocurren a estos políticos. ¡Qué pandilla!
Si es así, podría comprar el equipo de fútbol, ese al que encima le hemos regalado, o casi, un estadio. Y si los ciudadanos tienen que pagar un deporte como es el golf, lo mismo no es mala idea que el ayuntamiento que dirige María del Mar Vázquez y Eloísa de las grandes fiestas, monte un economato para esos vecinos a los que se les obliga a pagar el juego del golf, como pidió en un pleno el concejal de Podemos.
¿Es la responsabilidad de un ayuntamiento el pago de esa actividad deportiva, y de los trabajadores que en ese campo laboran? Las personas que allí trabajan, es de lógica que pidan la seguridad de ser empleados municipales, a partir de ese momento puesto seguro para el resto de sus vidas laborales.
Y volvemos al principio.
¿Debe tener un ayuntamiento un campo de golf pagado por los impuestos de los ciudadanos? ¿La responsabilidad de nuestros políticos municipales es la de enseñar a jugar al golf, pagando los vecinos los gastos del campo y los sueldos del personal? Ya puestos que monten una escuela de tenis, otra de dominó, de mus, de pádel, de buceo y de cualquier otro deporte que se les ocurra. Uno cosa seguro que conseguirían, puestos de trabajo para maridos, hijos, cuñados, sobrinos y demás parentela, y cuando no quede pariente sin puesto de trabajo, compañeros de partido que se hayan quedado descolgados de las listas.
En Valencia tienen en estos días un buen ejemplo.
Juegan con el dinero que no les cuesta trabajo conseguir con una alegría que llama la atención. Es como las sentencias que ha tenido que pagar, y de las que habrá que escribir algún día de estos. Como no salen de sus bolsillos, como si les hace falta siempre estarán los impuestos de los vecinos para seguir pagando sus historias, fantasmadas y parrandas.
Lo de los dos campos de golf de titularidad pública, local y autonómica, ya sonó en su momento como una tomadura de pelo. Pero ahí quedaron, ahora, con los años vividos, consolidados y con el silencio de la sociedad, llega la petición de los trabajadores: Quieren ser trabajadores del ayuntamiento. Pasar a depender oficialmente de las nómicas municipales. Y en esa está su pelea. Entiendo a los trabajadores, están en su derecho, sería llevar tranquilidad a sus vidas laborales, y es lo menos por lo que debe luchar un trabajador.
La cuestión vuelve al principio. ¿Debe tener un ayuntamiento, pagado por los vecinos, un campo de golf? Nos lo vendieron como una escuela, que bonito, el ayuntamiento monta una escuela para enseñar a jugar al golf a los mayores y jubilados, si tenemos la del toreo para los jóvenes, por qué no la del golf, y por ahí coló. Y los vecinos pagando las pamplinas que se les ocurren a estos políticos. ¡Qué pandilla!

