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| Calle en El Ejido (Foto elnacional.cat) |
ALMERÍA HOY / 20·04·2026
La radiografía del padrón en el sureste español está cambiando de nombre propio. Según una información recientemente analizada por El Debate a partir de las cifras del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), actualizados a inicios de 2026, la diversidad demográfica de nuestra provincia se refleja ya de forma estadística en el registro civil. En Almería, el nombre de Mohamed ha dejado de ser una anécdota para convertirse en la identidad mayoritaria en varios puntos clave de nuestra geografía, especialmente en aquellos municipios donde el motor económico es el sistema de invernaderos.
El fenómeno es especialmente rotundo en localidades como Níjar o La Mojonera. En estos núcleos, la frecuencia del nombre Mohamed roza o supera el 15%, pero si se suman las diferentes variantes y grafías de este apelativo, la cifra real se dispara: en la práctica, uno de cada cuatro vecinos empadronados comparte este nombre. Esta tendencia no es exclusiva de Almería, ya que se extiende con fuerza hacia la provincia vecina de Granada, calando en el padrón de municipios agrícolas como Albuñol, Zafarraya o Polopos.
Este vuelco en las estadísticas de nombres pone de manifiesto el envejecimiento de las opciones más tradicionales en nuestra tierra. Mientras que nombres históricos como Antonio o María del Carmen siguen liderando las listas generales por pura inercia generacional, su media de edad es cada vez más elevada. En contraste, Mohamed y sus variantes representan a una población joven y activa que ya define el perfil demográfico de las zonas más dinámicas del litoral y el interior agrícola.
En total, ya son cerca de 20.000 las personas que en toda Andalucía llevan este nombre, con una concentración masiva en la provincia de Almería. Los datos del IECA no solo confirman una transformación cultural, sino que dibujan un mapa territorial muy específico donde la identidad de nuestros pueblos se escribe con una caligrafía nueva, fruto de décadas de flujos migratorios vinculados a la agricultura intensiva.
El fenómeno es especialmente rotundo en localidades como Níjar o La Mojonera. En estos núcleos, la frecuencia del nombre Mohamed roza o supera el 15%, pero si se suman las diferentes variantes y grafías de este apelativo, la cifra real se dispara: en la práctica, uno de cada cuatro vecinos empadronados comparte este nombre. Esta tendencia no es exclusiva de Almería, ya que se extiende con fuerza hacia la provincia vecina de Granada, calando en el padrón de municipios agrícolas como Albuñol, Zafarraya o Polopos.
Este vuelco en las estadísticas de nombres pone de manifiesto el envejecimiento de las opciones más tradicionales en nuestra tierra. Mientras que nombres históricos como Antonio o María del Carmen siguen liderando las listas generales por pura inercia generacional, su media de edad es cada vez más elevada. En contraste, Mohamed y sus variantes representan a una población joven y activa que ya define el perfil demográfico de las zonas más dinámicas del litoral y el interior agrícola.
En total, ya son cerca de 20.000 las personas que en toda Andalucía llevan este nombre, con una concentración masiva en la provincia de Almería. Los datos del IECA no solo confirman una transformación cultural, sino que dibujan un mapa territorial muy específico donde la identidad de nuestros pueblos se escribe con una caligrafía nueva, fruto de décadas de flujos migratorios vinculados a la agricultura intensiva.

