ALMERÍA HOY / 25·03·2026
La Policía Nacional y la Fundación SOL han unido fuerzas en la campaña "Somos su Mejor Red" para frenar el avance del Happy Slapping. Este fenómeno, cuyo nombre puede sonar inocente (significa "bofetada feliz"), consiste en algo muy grave: grabar agresiones físicas o humillaciones a otras personas para luego difundirlas en redes sociales como TikTok, Instagram o WhatsApp.
El objetivo de los agresores suele ser ganar popularidad o "likes", pero para la víctima el daño es doble. Primero sufre el ataque físico y luego la humillación pública, que se vuelve viral y es casi imposible de borrar. Además, los datos de la Fiscalía General del Estado son preocupantes: los delitos de lesiones cometidos por menores subieron un 8% el último año, y muchos de ellos se organizan o se celebran a través de internet.
El video muestra la mecánica del Happy Slapping
Juan Cristóbal Cabiedas, inspector de la Policía Nacional, advierte de que estas conductas no son juegos de niños. A partir de los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal y estos actos pueden considerarse delitos de lesiones o amenazas, dejando una mancha en su expediente que les afectará en la vida adulta.
Desde la Fundación SOL recuerdan que el acoso no solo lo comete quien pega. También son responsables quienes graban la escena, quienes la comparten y quienes interactúan con el vídeo. Para frenar esta violencia digital, las autoridades ofrecen unos consejos básicos para familias y educadores:
- Hablar claramente con los menores sobre el daño real que hay detrás de cada pantalla.
- Enseñarles que compartir o dar "like" a un vídeo de una agresión es una forma de participar en ella.
- Si ven un contenido violento, deben reportarlo a la plataforma para que se elimine, pero siempre guardando una prueba antes si se va a denunciar ante la justicia.
Fomentar la empatía para que no vean la violencia como un simple "contenido" de entretenimiento.
El objetivo de los agresores suele ser ganar popularidad o "likes", pero para la víctima el daño es doble. Primero sufre el ataque físico y luego la humillación pública, que se vuelve viral y es casi imposible de borrar. Además, los datos de la Fiscalía General del Estado son preocupantes: los delitos de lesiones cometidos por menores subieron un 8% el último año, y muchos de ellos se organizan o se celebran a través de internet.
El video muestra la mecánica del Happy Slapping
Juan Cristóbal Cabiedas, inspector de la Policía Nacional, advierte de que estas conductas no son juegos de niños. A partir de los 14 años, los menores ya tienen responsabilidad penal y estos actos pueden considerarse delitos de lesiones o amenazas, dejando una mancha en su expediente que les afectará en la vida adulta.
Desde la Fundación SOL recuerdan que el acoso no solo lo comete quien pega. También son responsables quienes graban la escena, quienes la comparten y quienes interactúan con el vídeo. Para frenar esta violencia digital, las autoridades ofrecen unos consejos básicos para familias y educadores:
- Hablar claramente con los menores sobre el daño real que hay detrás de cada pantalla.
- Enseñarles que compartir o dar "like" a un vídeo de una agresión es una forma de participar en ella.
- Si ven un contenido violento, deben reportarlo a la plataforma para que se elimine, pero siempre guardando una prueba antes si se va a denunciar ante la justicia.
Fomentar la empatía para que no vean la violencia como un simple "contenido" de entretenimiento.

