Los informes de Cáritas


..

PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Los datos que nos aporta la organización católica son demoledores en la mayoría de las ocasiones. En los gobiernos les temen, porque son los que más se pegan a la piel de la sociedad. La situación creada por la vivienda está poniendo a más de noventa mil almerienses en situación de vulnerabilidad. Noventa mil en Almería, si sumamos el resto de las provincias, más de cincuenta:

¿Cuántos españoles están en estos momentos con escasas posibilidades de llegar a final de mes?

Es duro el dato de Cáritas. Dirán los corifeos de Sánchez que son cosas de la Iglesia, y que ya se sabe cómo son los de las sotanas negras.

¿No será esa Iglesia, esas sotanas negras o de colores, que le apoya en el derribo de El Valle, o de las que le aplauden sus políticas de emigración?

Pero ya se sabe que los políticos usan a Cáritas y a la Iglesia depende de lo que defienda en cada caso, y en este, los datos son escandalosos para el gobierno que nos dice gobernar, sea el del Psoe en Madrid o el del Pp en Sevilla. Sin olvidarnos a las diputaciones y ayuntamientos, que en el tema de vivienda algo tendrían también que decir, por lo menos en lo tocante a suelo para construir esos necesarios hogares.

Nos hablan de unos datos que datan sobre la vivienda, pero nada nos dicen, lo hará es de imaginar en un próximo informe, aún no les ha debido dar tiempo a analizar, lo que puede estar ocurriendo en la economía mundial tras los ataques a Irán por parte de EEUU e Israel. Lo que ya está siendo noticia es la subida de la gasolina, y el diésel por las nubes, o, la importancia que para la cesta de la compra puede tener el precio de los fertilizantes, que han subido en torno a un treinta por ciento, según aseguran los sindicatos del campo, y que van a afectar a los precios de los productos agrícolas y ganaderos. Y los ciudadanos somos conscientes de que al final somos nosotros los que pagamos a través de la cesta de la compra todas las subidas que se producen.

La luz es otra de las cuestiones que anda en aumento, otra subida que se pega a nuestras costillas, y que sale de nuestros bolsillos. Entre las guerras de unos y las componendas de los gobiernos de otros, el ciudadano anda siempre con el violín en las manos y tocando las sonatas de Paganini.

Unos hacen la guerra, otros la padecen y el resto la pagamos. Unos ganan con la guerra, otros pierden y el resto la seguimos pagando. Y encima noventa mil almerienses, que antes de la guerra ya no podían llegar a fin de mes, con las bombas cayendo, el petróleo subiendo, los fertilizantes por las nubes y la docena de huevos a tres euros y pico, ni al día quince llegarán. Pero eso a los políticos les importa un pito. Eso, un pito, un pito. Ellos a la pancarta, al lío, que es lo que les trae votos, es lo que dicen.