![]() |
| .. |
PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Años, lustros y décadas se viene pidiendo desde los grupos ecologistas de Almería que se limpien las contaminadas tierras de Palomares. Se han reunido en varias ocasiones los dos gobiernos protagonistas, llegaban a un acuerdo, o eso nos decían, pero se pasaban las semanas, los meses, llegaban los años y nunca se cumplía. Y así desde la década de los sesenta. Ha llovido, eh, y a cántaros en algunas ocasiones, pero ahí siguen las tierras contaminadas de Palomares, esperando que lleguen los camiones, tantas veces anunciados, pero que debe estar varados en alguna carretera aún por construir, mientras los conductores-políticos se divierten en medio de esas luces rojas que jalonaban algunas viejas carreteras de la España del interior.
La última vez que se han oído las voces que claman a favor de la limpieza de Palomares ha sido en el Senado, ese lugar donde pacen felizmente los elefantes políticos de esta España, que no sirve políticamente para mucho, y donde se construyó una piscina con agua calentita para el relax de los senadores. Allí se ha oído de nuevo una voz que pide la limpieza de esas tierras casi olvidades del levante almeriense. ¿Y qué ha pasado? ¿Qué creen ustedes que ha pasado?
Pues que el Psoe, o habría que decir el sanchismo rampante de este sureste, ese que dice que ama tanto a esta provincia almeriense, y por ende a sus gentes, no ha votado a favor de que esas tierras, contaminadas ellas, sean limpiadas. Los socialistas, por lo que votan, quieren mantener Palomares y sus tierras sin limpiar. Es la respuesta de los elefantes socialistas almerienses que se sientan en los escaños del Senado ante la necesidad de sanear esa zona provincial.
Las excusas, inventadas o no, les pueden servir a ellos, los elefantes votadores. Pero, digan una seria, razonable, que les puede entender el ciudadano. ¿Por qué ese almeriense bañado en la piscina del Senado no está a favor de la limpieza de una parte de su provincia, que lo viene exigiendo desde hace décadas? No son capaces, cuestiones como estas nos la demuestran, que no son capaces los elefantes almerienses en el Senado de poner los intereses provinciales por encima de los de su grupo político, por muy necesarios que estos sean, y el viejo caso de Palomares viene coleando años y años entre políticos y ecologistas.
Pues no, señores míos, no le vamos a pedir a los elefantes socialistas catalanes que nos ayuden, ellos están en otra cuestión, ni siquiera a los andaluces de otras provincias, cuando ni agua son capaces de vendernos, prestarnos o darnos, a los elefantes socialistas de las restantes comunidades les importamos bastante poco, pero, a los almerienses, por el amor de la tierra, que ni ustedes sean capaces de votar a favor de que se limpien las arenas donde cayeron las bombas, tiene guasa, por no decir algo más gordo. Luego querrá María Jesús Montero que la voten los almerienses en las futuras elecciones andaluzas.
La última vez que se han oído las voces que claman a favor de la limpieza de Palomares ha sido en el Senado, ese lugar donde pacen felizmente los elefantes políticos de esta España, que no sirve políticamente para mucho, y donde se construyó una piscina con agua calentita para el relax de los senadores. Allí se ha oído de nuevo una voz que pide la limpieza de esas tierras casi olvidades del levante almeriense. ¿Y qué ha pasado? ¿Qué creen ustedes que ha pasado?
Pues que el Psoe, o habría que decir el sanchismo rampante de este sureste, ese que dice que ama tanto a esta provincia almeriense, y por ende a sus gentes, no ha votado a favor de que esas tierras, contaminadas ellas, sean limpiadas. Los socialistas, por lo que votan, quieren mantener Palomares y sus tierras sin limpiar. Es la respuesta de los elefantes socialistas almerienses que se sientan en los escaños del Senado ante la necesidad de sanear esa zona provincial.
Las excusas, inventadas o no, les pueden servir a ellos, los elefantes votadores. Pero, digan una seria, razonable, que les puede entender el ciudadano. ¿Por qué ese almeriense bañado en la piscina del Senado no está a favor de la limpieza de una parte de su provincia, que lo viene exigiendo desde hace décadas? No son capaces, cuestiones como estas nos la demuestran, que no son capaces los elefantes almerienses en el Senado de poner los intereses provinciales por encima de los de su grupo político, por muy necesarios que estos sean, y el viejo caso de Palomares viene coleando años y años entre políticos y ecologistas.
Pues no, señores míos, no le vamos a pedir a los elefantes socialistas catalanes que nos ayuden, ellos están en otra cuestión, ni siquiera a los andaluces de otras provincias, cuando ni agua son capaces de vendernos, prestarnos o darnos, a los elefantes socialistas de las restantes comunidades les importamos bastante poco, pero, a los almerienses, por el amor de la tierra, que ni ustedes sean capaces de votar a favor de que se limpien las arenas donde cayeron las bombas, tiene guasa, por no decir algo más gordo. Luego querrá María Jesús Montero que la voten los almerienses en las futuras elecciones andaluzas.


