ALMERÍA HOY / 10·03·2026
La Fiscalía ha solicitado al juzgado que instruye el caso del niño de cuatro años presuntamente asesinado el pasado 3 de diciembre en Garrucha una ampliación de la autopsia que permita conocer con exactitud las circunstancias de su muerte. El menor falleció a causa de un shock hipovolémico y un desgarro hepático, pero el Ministerio Público quiere ir más allá.
En un escrito, la fiscal pide a los médicos forenses que determinen, «en la medida de lo posible», cuál fue la «acción directa o última» que provocó el fallecimiento. También reclama que concreten la fecha en la que se produjeron varias de las «lesiones antiguas» que presentaba el cuerpo del pequeño y el mecanismo con el que se causaron, lo que podría acreditar un maltrato continuado en el tiempo. Para ello, sugiere al titular del juzgado de Vera que autorice el examen del historial médico del menor.
La petición se enmarca en la impugnación de la Fiscalía al recurso presentado por la defensa de Juan David, uno de los dos investigados —junto a la madre del niño, Bárbara— por estos hechos. La defensa del hombre sostiene que las lesiones hepáticas pudieron deberse a un «masaje abdominal vigoroso de curandero» aplicado «de forma repetida» y «negligente» para tratar un dolor abdominal, una versión que el Ministerio Fiscal rechaza.
La Fiscalía recuerda en su escrito que Juan David fue condenado el 20 de octubre de 2025 por malos tratos en el ámbito de la mujer, una sentencia que le prohibía comunicarse y aproximarse a Bárbara así como a su hijo Lucas. Pese a ello, los tres continuaron «conviviendo juntos en una habitación que tenían arrendada» en Garrucha, donde compartían vivienda con otros inquilinos.
La fiscal no descarta que desde esa fecha, o incluso antes, el investigado hubiera «golpeado de forma reiterada y recurrente» al menor «en presencia» de la madre «sin que ésta lo hubiera impedido». Estima posible que, durante la mañana del 3 de diciembre, el hombre propinara un «exceso de golpes» al niño «de forma consciente» en la zona abdominal, «sabiéndolo y no evitándolo la investigada», lo que habría derivado en el shock hipovolémico y el desgarro hepático que horas después acabó con su vida.
La investigación sostiene que, una vez fallecido el menor, ambos investigados trasladaron su cuerpo sobre las 17.00 horas desde el domicilio hasta los restos de un búnker situado en una playa a las afueras de Garrucha, en dirección a Mojácar. Allí fueron localizados por las fuerzas de seguridad sobre las 23.00 horas de ese mismo día.
La Fiscalía, a la espera de una valoración jurídica más depurada, considera que los hechos pueden ser constitutivos de posibles delitos de quebrantamiento de condena, malos tratos habituales y asesinato. La ampliación de la autopsia que ahora se solicita será clave para esclarecer la responsabilidad de cada uno de los investigados en la muerte del pequeño. ACTUALIDAD ALMANZORA.
En un escrito, la fiscal pide a los médicos forenses que determinen, «en la medida de lo posible», cuál fue la «acción directa o última» que provocó el fallecimiento. También reclama que concreten la fecha en la que se produjeron varias de las «lesiones antiguas» que presentaba el cuerpo del pequeño y el mecanismo con el que se causaron, lo que podría acreditar un maltrato continuado en el tiempo. Para ello, sugiere al titular del juzgado de Vera que autorice el examen del historial médico del menor.
La petición se enmarca en la impugnación de la Fiscalía al recurso presentado por la defensa de Juan David, uno de los dos investigados —junto a la madre del niño, Bárbara— por estos hechos. La defensa del hombre sostiene que las lesiones hepáticas pudieron deberse a un «masaje abdominal vigoroso de curandero» aplicado «de forma repetida» y «negligente» para tratar un dolor abdominal, una versión que el Ministerio Fiscal rechaza.
La Fiscalía recuerda en su escrito que Juan David fue condenado el 20 de octubre de 2025 por malos tratos en el ámbito de la mujer, una sentencia que le prohibía comunicarse y aproximarse a Bárbara así como a su hijo Lucas. Pese a ello, los tres continuaron «conviviendo juntos en una habitación que tenían arrendada» en Garrucha, donde compartían vivienda con otros inquilinos.
La fiscal no descarta que desde esa fecha, o incluso antes, el investigado hubiera «golpeado de forma reiterada y recurrente» al menor «en presencia» de la madre «sin que ésta lo hubiera impedido». Estima posible que, durante la mañana del 3 de diciembre, el hombre propinara un «exceso de golpes» al niño «de forma consciente» en la zona abdominal, «sabiéndolo y no evitándolo la investigada», lo que habría derivado en el shock hipovolémico y el desgarro hepático que horas después acabó con su vida.
La investigación sostiene que, una vez fallecido el menor, ambos investigados trasladaron su cuerpo sobre las 17.00 horas desde el domicilio hasta los restos de un búnker situado en una playa a las afueras de Garrucha, en dirección a Mojácar. Allí fueron localizados por las fuerzas de seguridad sobre las 23.00 horas de ese mismo día.
La Fiscalía, a la espera de una valoración jurídica más depurada, considera que los hechos pueden ser constitutivos de posibles delitos de quebrantamiento de condena, malos tratos habituales y asesinato. La ampliación de la autopsia que ahora se solicita será clave para esclarecer la responsabilidad de cada uno de los investigados en la muerte del pequeño. ACTUALIDAD ALMANZORA.


