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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Es una enorme satisfacción recibir el agradecimiento de los hombres y mujeres con los que has compartido ilusiones y trabajo en tiempos pasados. Hoy lo está viviendo en sus carnes mi amigo Antonio Jurado Acosta, y unos viejos compañeros de trabajo en El Ejido. Me hubiera gustado acompañarle, estar a su lado en este momento, brindar esta noche con él, hacernos unas risas, y hasta unas lágrimas, que ya se sabe que, en cuestiones como estas, los hombres solemos ponernos bastante sensibles y nos entra la llorera. Te mando un pañuelo desde Valencia. Las palabras hoy dedicas a estos hombres es por un trabajo realizado hace muchos años, en torno a cincuenta, pero que suenan a música celestial. Enhorabuena, Antonio.
Y ya que hablamos de ese mundo, el último premio celestial conocido se lo ha concedido el Vaticano, nada menos que el Papa, al obispado de Almería y al hombre que lleva la economía. Para que luego digan que no es importante el euro, incluso en la Iglesia. Imagino a don Antonio Cantero, hoy debe ser el día de los Antonios, feliz y satisfecho ante ese premio, logrado por la evolución económica que ha sabido proyectar en su trabajo. Reducir la deuda ha sido un triunfo, y justo es que se le reconozca desde las alturas de la Iglesia. Lo que no nos ha contado don Antonio Cantero es el nombre de aquel bienamado hijo, que, en un alarde de altruismo y amor a la Iglesia, ofreció una donación que hoy lleva a ese premio concedido. Enhorabuena, don Antonio. Y en este caso, sí que suena a celestial el premio.
La ciudad de Vícar, en manos de otro Antonio, en este caso Bonilla, y del Psoe, ha recibido el galardón de ciudad libre de odio. Ni es la primera vez que Antonio se sube a un escenario a recibir el agradecimiento de sus ciudadanos, y de seguir en la vida pública, los años van cansando los cuerpos, lo seguirá haciendo en el futuro. En este caso no es por algo que se hizo hace cincuenta años, ni por lo ocurrido en el ámbito económico actual, es por la convivencia de la gente, de los vecinos del municipio, por luchar contra el odio, cuestión esta que no parece estar de moda en la vida política nacional, europea o mundial. Y ejemplos nos dan los gobiernos todos los días. Nos debe alegrar que en Vícar esto sea así. ¿Lo es?
En algunas redes hemos leído, y me gustaría creer que es un bulo, que en algún barrio del municipio se están dando unas prácticas no muy democráticas para los ciudadanos. El problema que tienen las redes sociales es que no se identifican los autores de las noticias, por lo que te deja la sensación de que son rumores lanzados al viento. El tercero hoy de nuestros Antonio mencionados no podría sacar de dudas. Que así sea. Mientras, Antonio, enhorabuena, el trabajo de un político-alcalde es intentar hacer felices a sus vecinos.
Acabamos con un Antonio que se despide en unos días, el 17 se jubila Antonio Valdivieso de Ccoo. Cierra una etapa de su vida, imagino difícil de olvidar, pero deja su adn en el futuro del sindicato. Que sea para bien.
Y ya que hablamos de ese mundo, el último premio celestial conocido se lo ha concedido el Vaticano, nada menos que el Papa, al obispado de Almería y al hombre que lleva la economía. Para que luego digan que no es importante el euro, incluso en la Iglesia. Imagino a don Antonio Cantero, hoy debe ser el día de los Antonios, feliz y satisfecho ante ese premio, logrado por la evolución económica que ha sabido proyectar en su trabajo. Reducir la deuda ha sido un triunfo, y justo es que se le reconozca desde las alturas de la Iglesia. Lo que no nos ha contado don Antonio Cantero es el nombre de aquel bienamado hijo, que, en un alarde de altruismo y amor a la Iglesia, ofreció una donación que hoy lleva a ese premio concedido. Enhorabuena, don Antonio. Y en este caso, sí que suena a celestial el premio.
La ciudad de Vícar, en manos de otro Antonio, en este caso Bonilla, y del Psoe, ha recibido el galardón de ciudad libre de odio. Ni es la primera vez que Antonio se sube a un escenario a recibir el agradecimiento de sus ciudadanos, y de seguir en la vida pública, los años van cansando los cuerpos, lo seguirá haciendo en el futuro. En este caso no es por algo que se hizo hace cincuenta años, ni por lo ocurrido en el ámbito económico actual, es por la convivencia de la gente, de los vecinos del municipio, por luchar contra el odio, cuestión esta que no parece estar de moda en la vida política nacional, europea o mundial. Y ejemplos nos dan los gobiernos todos los días. Nos debe alegrar que en Vícar esto sea así. ¿Lo es?
En algunas redes hemos leído, y me gustaría creer que es un bulo, que en algún barrio del municipio se están dando unas prácticas no muy democráticas para los ciudadanos. El problema que tienen las redes sociales es que no se identifican los autores de las noticias, por lo que te deja la sensación de que son rumores lanzados al viento. El tercero hoy de nuestros Antonio mencionados no podría sacar de dudas. Que así sea. Mientras, Antonio, enhorabuena, el trabajo de un político-alcalde es intentar hacer felices a sus vecinos.
Acabamos con un Antonio que se despide en unos días, el 17 se jubila Antonio Valdivieso de Ccoo. Cierra una etapa de su vida, imagino difícil de olvidar, pero deja su adn en el futuro del sindicato. Que sea para bien.


