“La poesía sigue siendo la mejor manera de dar la vuelta al tiempo y a lo peor de este mundo”

Entrevista a Raúl Quinto


Raúl Quinto. Foto: El Comercio.

ALMERÍA HOY / 13·02·2026

Almeriense nacido en Cartagena y criado en Carboneras, Raúl Quinto es un poeta que ha obtén ido sus mayores reconocimientos -premios Cálamo, Nacional de Narrativa y Nacional de la Crítica en Narrativa Castellana- gracias a su penúltima novela, ‘Martinete del rey sombra’. El 11 de febrero llegó a las librerías, con el título de ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ (La bella Varsovia, Madrid), su poesía completa publicada a lo largo de dos décadas, una fiesta a la que el autor invita a todos sus lectores.

- Un idioma siempre al borde de la extinción, ¿por qué ha elegido ese título para sus obras completas?
- Corresponde a un verso de un poema de ‘La lengua rota’ que podría ser una definición de la poesía.
- ¿Por el riesgo a un posible ocaso de la expresión?
- La poesía es un idioma singular que utiliza las mismas palabras que el lenguaje ordinario, pero de manera distinta, para comunicar de otra forma; tal vez más oscura, aunque más precisa y directa a las profundidades del entendimiento. Y siempre está al borde de la extinción, del mismo modo que la poesía siempre está a punto de perder el sentido.
- ¿Qué sensación le ha producido enfrentarse a toda su obra poética publicada a la hora de preparar la edición de este libro?
- Muy extraña. Revisar poemas de libros antiguos, escritos hace más de veinte años, ha sido como vivir un viaje en el tiempo. Me he tenido que meter en la piel de quien fui cuando pensé unos versos que dialogaban con un mundo que ya no existe, como tampoco existe mi ‘yo’ de entonces. Ha sido muy curioso, extraño y un viaje necesario para entender ese hilo común que recorre toda mi obra. Contiene unos intereses y un pulso que no se ha agotado aún hoy.
- ¿Incluye en ese hilo del que me habla sus primeros poemas? ¿se reconoce aún en ellos?
- Hay muchos poemas previos a mi primer libro que han quedado fuera, y espero que continúen ocultos y no trasciendan demasiado. Pero en ‘Grietas’, mi primer poemario, publicado en 2002, sí me reconozco. Es cierto que, al volver a leerlo, se me queda muy atrás; aunque aprecio en él un trabajo; lo veo primerizo, no obstante, me parece importante que esté ahí. Muestra mi primer paso firme en el camino por la poesía y ha quedado muy lejos de lo que yo escribiría ahora. No es el tipo de poesía que aspiro a crear en este momento, sin embargo, resiste el paso del tiempo, y espero que los lectores entiendan que es la primera obra de un chaval que, por entonces, sabía muy pocas cosas sobre casi nada.
- ¿Cómo surgió la idea de publicar su obra poética completa en un momento en que lleva varios años viviendo el reconocimiento por su faceta de narrador? ¿supone, quizás, un punto y aparte en su poesía?
- Es el fruto de un conjunto de necesidades. Por una parte, muchos de mis libros estaban ya fuera de catálogo y eran difíciles de encontrar y quería que continuaran estando al alcance de los lectores. Ése es el principal motivo que me ha movido a emprender esta recopilación. Es verdad que en los últimos años he sido más conocido en la faceta de narrador, pero nunca he dejado de ser poeta. De hecho, en mis novelas y relatos se puede entrever mucha poesía, algo lógico, porque ése fue el centro de mi vida durante mucho tiempo. No sé qué pasará en los próximos 20 años, pero, hasta ahora, la poesía ha sido el motor de mi escritura, y es importante dar cuenta y testimonio de ello, como hago en este libro. Además, para quien no conociera esa faceta de mi obra, ahora puede conocer, al mismo tiempo que mis versos, muchas de las claves de mis novelas y literatura en prosa.
- ¿Ha optado por la prosa, como han confesado otros novelistas de éxito, por conseguir una mayor proyección y más lectores?
- No es mi caso. Ha sido la consecuencia de necesitar otra forma de expresión que me permitiera dar salida a reflexiones para las que el formato de la poesía se me había quedado estrecho. En mis novelas y obra en prosa es posible observar un sustrato lírico, una semilla poética que ha germinado y expandido sus ramas y hojas en un relato más frondoso.
- Entonces, ¿se sigue considerando poeta?
- No tengo más remedio. Yo siembre me he visto como poeta y escribo desde la poesía incluso cuando me expreso en prosa.
- ¿Por eso es tan lírica su obra en prosa y se percibe un relato en su poesía?
- Detrás de mis libros de poesía existe un exhaustivo trabajo de documentación previo al estructural. Nunca me he sentado a esperar a las musas. A la hora de escribir un poemario he seguido una disciplina más propia de la prosa. Y cuando escribo una novela me gusta emplear recursos más propios de la poesía, como la metáfora, el ritmo y otras armas que me sirven para contar mejor el relato. Mi obra es el resultado de una estrategia creativa. A veces requiere la expresión en verso y otras se desborda hasta formar una novela.
- ¿Habrá pronto un nuevo poemario de Raúl Quinto?
- ‘Un idioma siempre al borde de la extinción’ reúne, además de los poemarios publicados hasta ahora, otros poemas aparecidos en revistas y antologías y un libro escrito durante los días raros del confinamiento en un estado bastante alterado por la angustia, el cansancio y aquella sensación tan neurótica que todos vivimos. Yo aproveché ese tiempo para documentarme sobre la epidemia de peste negra de 1348, y fue mi guía para crear una serie de poemas con ese tema como guía.
- Para terminar, dígame, ¿por qué es bueno conocer la poesía de Raúl Quinto o volver a ella?
- Este libro es la recopilación de más de 20 años de poemas. No lo entiendo como un libro nuevo que he de promocionar y vender. Quiero vivirlo como una celebración de mi paso por el mundo a través de la poesía durante dos décadas en las que he compartido muchísimas cosas con mucha gente que me gustaría invitar a la fiesta, a que revisen ese tiempo y ese camino conmigo. Espero que sea un viaje estimulante, porque, ya sea la mía o cualquier otra, la poesía sigue siendo necesaria y la mejor manera de dar la vuelta al tiempo, a lo peor de este mundo y a todas las cosas feas que nos suceden señalándolas y dotándolas de una música extraña.