ALMERÍA HOY / 18·02·2026
La Junta de Andalucía ha puesto en marcha un ambicioso plan de rehabilitación funcional en la cuenca del río Almanzora, la segunda más extensa de la comunidad autónoma con una superficie de 2.611,3 kilómetros cuadrados. El proyecto cuenta con una inversión de 2,2 millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation y contempla intervenciones en cinco ramblas: Ramil, Higueral, Cela, Lúcar y Oria. En total, las actuaciones abarcan 35,33 kilómetros de cauces y una superficie de 126,79 hectáreas, beneficiando a los municipios de Albox, Alcóntar, Armuña de Almanzora, Lúcar, Oria, Serón y Tíjola. Con ello se pretende mitigar los efectos de episodios climáticos extremos y la erosión del suelo.
Entre las intervenciones técnicas más destacadas se encuentra la construcción de 17 balsas de laminación para el control de avenidas y 18 rastrillos transversales diseñados para reducir la fuerza del agua. Además, el plan contempla la rehabilitación de 11 muros tradicionales de defensa y la restauración de la morfología original de las ramblas mediante movimientos de tierras y recolocación de sedimentos. Estas medidas estructurales se complementan con la eliminación de especies invasoras, como el cañaveral, y la plantación de especies de ribera autóctonas como el taraje.
La ejecución técnica, liderada por la empresa pública Tragsa bajo la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), sigue criterios de economía circular al reutilizar los restos vegetales generados como sustrato en el propio cauce. Con esta actuación, que se desarrolla íntegramente en el Dominio Público Hidráulico, la administración busca un modelo de gestión fluvial más resiliente que garantice la seguridad de las poblaciones y la recuperación del ecosistema de la comarca.
Entre las intervenciones técnicas más destacadas se encuentra la construcción de 17 balsas de laminación para el control de avenidas y 18 rastrillos transversales diseñados para reducir la fuerza del agua. Además, el plan contempla la rehabilitación de 11 muros tradicionales de defensa y la restauración de la morfología original de las ramblas mediante movimientos de tierras y recolocación de sedimentos. Estas medidas estructurales se complementan con la eliminación de especies invasoras, como el cañaveral, y la plantación de especies de ribera autóctonas como el taraje.
La ejecución técnica, liderada por la empresa pública Tragsa bajo la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), sigue criterios de economía circular al reutilizar los restos vegetales generados como sustrato en el propio cauce. Con esta actuación, que se desarrolla íntegramente en el Dominio Público Hidráulico, la administración busca un modelo de gestión fluvial más resiliente que garantice la seguridad de las poblaciones y la recuperación del ecosistema de la comarca.


