El viento y los ficus


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos




Alguna mente estará pensando que los ficus caídos este invierno por culpa del viento que hemos padecido podrían haber sido los de la Plaza Vieja, salvados hace unos años por la justicia. Los arrancados por las tormentas sufridas no han tenido quién los defienda de los avatares de la naturaleza. Tengo un amigo que se dedica a la jardinería, y que ha trabajado, no le he preguntado si lo sigue haciendo, para la empresa que cuida de los jardines municipales. Su análisis no tiene desperdicio. Los ficus se venían podando todos los años, retirando la masa arbórea de su interior. Últimamente no se viene haciendo así, y la fuerza del viento de estas semanas, unida al peso del ramaje, ha costado la vida de los mismos. Se comprueba a simple vista, viendo los ficus arrancados por el viento, la masa que debía haber sido podada en la copa, y que les ha costado la vida.

Puede haber otras opiniones, estoy convencido de ello, pero a la de este amigo, uno la de Paco Gómez-Angulo, que me ratifica lo más arriba manifestado. No se vienen podando los ficus como debieran, y la imponente fuerza del viento, más el peso de la copa, los ha doblado, los ha roto, ha podido con los años de historia en la que nos han venido acompañando. Seguro que alguien nos dice que hay otros argumentos, que los expongan, que los ciudadanos están abiertos a conocerlos todos.

Desde el ayuntamiento nos dicen que las brigadas están trabajando y bien para mantener y proteger los ficus que presentan peligro, y aquellos otros árboles que están en la misma situación. Y la pregunta, sería: ¿Esas mismas brigadas, que ahora están trabajando muy bien (como el ministro Puente tras el accidente de Adamuz, eso dice él y lo ha ratificado Sánchez), se han venido preocupando de las podas, con la intención de mitigar lo ocurrido en estos días de fuertes y huracanados vientos?

Ya se han caído, ya han sido arrancados, pero, se podía haber evitado. Si las vías de los trenes hubieran tenido un mantenimiento correcto, no estaríamos hablando de los cuarenta y seis fallecidos en las tierras del califato de Córdoba. No se puede comparar las dos situaciones, y estoy de acuerdo con ustedes, no es mi intención traer a discusión la muerte de seres humanos con la caída de unos ficus, pero me van a permitir que sí lo haga con el trabajo de los políticos. Con todas las diferencias que ustedes quieran, y a las que me uno, si la poda de los ficus se hubiera realizado como indican algunas de las voces que entienden, hoy es posible que no estuviéramos escribiendo sobre el arboricidio de unos ficus por culpa de los duros vendavales que ha padecido nuestra tierra. En Almería el viento es algo a lo que estamos acostumbrados, conocida es la mala leche con la que nos visita el levante, y cuando llega el poniente, parece que viene con la leche agria. ¿Y de la poda, qué? ¿Nadie tiene la culpa? La culpa la tiene el viento, y el viento no es de nadie, que dijo aquel político con cara de payaso inglés, mina de oro y al que recordamos con cariño por estas tierras tras la rajada que tuvo con el PHN.