Cambia los bancos, María


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos




No hay día en el que no aparezca una crítica a las obras que se vienen llevando a cabo en el Paseo. Los primeros fueron los establecimientos, los más vinculados, preocupados y agraviados económicamente por las mismas. Las hermandades de Semana Santa que hacen su recorrido por la céntrica vía de la ciudad, veían que la procesión se iba a convertir en un zig-zag entre parterres y flores (por cierto, me cuentan que Perdón volverá a pasar por la Compañía. Recuperar parte de la historia, es importante, y la del Perdón muy unida está a la Cía. de María). En la ecuación de los afectados faltaban los auténticos moradores del Paseo, los mayores, los jubilados, y con la presencia de los nuevos bancos han puesto el grito en el cielo.

María, hasta los viejos se vienen quejando del futuro que les espera en esta nueva ciudad que estás creando para el renacer de la Almería del mañana. Supongo que los cambiaras, los bancos, a los viejos los cambia la vida, se nos pierden sus figuras, sus paisajes dejarán de estar presentes ante nosotros y los echaremos de menos, como echamos los muchos ratos pasados al lado de Manuel, viejo taxista, barrilero de pro, cantaor de un dulce y entrañable fandango. Hombre nacido en esa Pescadería tan cercana, y a veces tan olvidada por los políticos, pero que ha vivido sus últimos años en medio de las tierras de Terque. Unos se nos van, otros seguirán llegando para sentarse en esos bancos del Paseo, que los actuales critican.

Cámbialos, María, los bancos. A los viejos déjalos como están, con sus achaques y sus delirios, con sus alegrías y penas. Con la ilusión de dejar un país y una Almería mejor a sus nietos, que no sé si lo estamos consiguiendo. Entiendo que los actuales bancos son más modernos, pero esa modernidad no va con los cuerpos algo rotos de los mayores. Las rodillas, algo rotas andan, levantarnos, empieza a costar trabajo, mantener la espalda firme cada día nos cuesta más trabajo, necesitamos apoyarla. Así que, porfa, María, cambia los bancos. Ya no puedes dar marcha atrás, por mucho que lo pienses, lo sueñes y cuentes los votos que te pueda costar en el futuro. Te lo avisamos. Menudo “embolao” el que de te dejó Ramón con la historia del Paseo. Las obras que se vienen realizando en la vía, a parte de los millones que se pagan de los impuestos de los ciudadanos, han costado votos a los protagonistas políticos que se han atrevido con él. Pero no habíamos visto una unanimidad en la crítica como la que está recibiendo en esta ocasión.

Hasta los viejos nos quejamos, y mira que somos pacientes (reconozco que no es mi caso), que aguantan todo lo que se les viene encima. Pero que tengan que soportar unos bancos en los que no están cómodos, en los que no podrán apoyar sus doloridas espaldas, en las que para levantarse van a necesitar una grúa, les ha podido. Cambia los bancos, María, cámbialos.