Adif, y el miedo creado


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos




Maquinistas en huelga, familias traumatizadas, ciudadanos con miedo. Y nuestro Tejada sigue insistiendo en que llegue cuanto antes el Ave a Almería. Querido Juan Carlos, no sé si nos podemos fiar los almerienses de las obras que Adif viene realizando en nuestra provincia. Sé que es duro lo que digo, pero así lo siento y lo pienso. Con lo que ha sido la vida de esta empresa pública, los dirigentes que ha mandado el Psoe a dirigirla, las contrataciones de “sobrinitas” para degustación de ministros (pastelitos de 18 años, rubias y con mucha nata que se sirven a domicilio en Paradores), y especialmente las adjudicaciones de sus obras y servicios de mantenimiento, y que estamos conociendo tras el accidente de Adamuz, no sé si es bueno meterle prisas a Adif para que acabe nuestro Ave. Quizás lo que habría que exigir es una investigación de las obras realizadas, y que la llevara a cabo una empresa extranjera y sin vinculación con el gobierno que actualmente rige los destinos de España. Eso de que Puente investigue a Puente, no deja de ser una vergüenza nacional. Pero estamos acostumbrados a ello, y hasta parece que nos gusta.

La velocidad del Ave se viene rebajando en puntos de nuestra península, demostración de que en Adif están tan asustados como lo está el resto del personal. El que no parece que lo esté es el presidente del gobierno y responsable de lo ocurrido en Adif. Él es el que enchufa a directivos y responsables políticos en esta y otras empresas públicas. Se podrá decir lo que queramos de Óscar Puente, su chulería, sus broncas y sus mensajes en las redes, pero fue Pedro Sánchez el que lo puso de ministro, y no lo ha cesado. Por lo que al final, el gran pecador de la pradera en que se ha convertido España, de todo lo que ocurre con las vías, autovías, paradores, sobrinitas y demás fandanguillos, solo tiene un nombre, el que lo permite, el que lo hace realidad, el que ha venido nombrando a los distintos ministros del caballo de hierro. Y no se olviden que uno de ellos, el tal Ábalos, anda en estos días entre rejas.

La conversación mantenida entre un maquinista y la central, la recuerdan, era de película de terror. El que nos digan que se revisaron las vías 38 veces antes del accidente, nos hace pensar en qué condiciones se hicieron las mismas y quién son los técnicos que las realizan. Es evidente que los ciudadanos españoles tienen miedo a los viajes en el Ave, y se entiende que sea así. Presumíamos de ser los mejores en trenes de alta velocidad, pero la realidad que se vive hoy empieza a decirnos lo contrario. Francia se gasta tres veces más que nosotros en mantenimiento, no se le conocen accidentes, y para qué hablar del tren bala de Japón, ni un solo fallecido. Nosotros, desde que llegaron a Adif los enchufados, ya ven cómo vamos. Ahora ya se empieza a hablar en Adif de controlar las obras, paralizar algunas de las actuales y andar con más tiento en las adjudicaciones.

¿La de 108 millones de Lorca-Almería, conocida en las últimas horas, ha sido controlada, investigada o se ha dado a alguna de las empresas conocidas, amigas de los amigos y con alguna prima en el juego?