A Montoro le llega su San Martín


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos




No entiendo mucho del comportamiento de los búhos. En la antigüedad se decía que era un símbolo de la inteligencia. Trabajan de noche, son astutos a la hora de cazar, y lanzan unos grititos parecidos a ju.ju.ju, que no sé a quien van destinados. Si les digo que siempre me pareció un búho, se van a reír de mí, pero es cierto. Veía la cara de Montoro (aquel ministro que tuvo Rajoy, del que contaban los íntimos que le gustaba leer el Marca durante los consejos de ministros, y así salían estos), y veía la jeta de un búho. Entre el búho ministro y el deportista presidente, vaya par de gemelos que nos dio el gobierno de la derecha.

En estos días viene apareciendo una noticia que me ha llenado de satisfacción. No son muchas las que animan mis horas de jubilado, pero esta, he de reconocerlo, me ha ayudado a soportar algunas declaraciones de los Óscar del sanchismo, el Puente. El soldador de vías. Otro con cara de cierto animal, y el López, no respetando ni a los muertos de su partido. Al que uno veía como un búho (sin connotaciones peyorativas, solo algo jocosas), léase al exministro Montoro, la fiscalía lo tiene en su punto de mira, que lo está investigando. Toma del frasco, Cristóbal.

Es necesario que la Uco de los civiles entre en su vida, en sus cuentas, en sus haciendas, en sus despachos (si tiene más de uno), y le saque hasta la cera de los oídos, como nos la sacó a nosotros con los impuestos durante el tiempo que lo tuvo Mariano Rajoy de ministro. Y no Marianico el corto, que el Rajoy era de talla grande. Pero, no creen ustedes, algo chico debía tener cuando mantuvo durante años a semejante búho al frente del ministerio de hacienda. Corto en entendederas debía ser el tal Mariano ante lo que estaba haciendo el ministro con los dineros del estado, o fiel escudero a lo que le estaba pidiendo hiciera con nuestros bolsillos.

No recuerdo en estos momentos cuando se celebra la fiesta de San Martín, pero me encanta que de vez en cuando aparezca y salude a alguno que se creía libre de sus pecados, que entendía que se había librado hasta de sus remordimientos de conciencia. Leí la noticia con satisfacción, diría más, me refocilé en ella, como un marranico en un charco o un jabalí en gasolina. Son tan pocas las veces que uno recibe satisfacciones, que esta me la leo de vez en cuando, me pellizco para saber que es de verdad, se lo pregunto al gpt y me digo. Todavía me van a hacer creer en la justicia.

Búhos como el Montoro de marras hay mogollón en esta España nuestra, y no nos vendría mal a los ciudadanos que los visitara San Martín en forma de fiscalía, y a ser posible que sea la Uco la que investigue sus grandes hechos. Y no solo en lo que al ámbito nacional se refiere, en el regional y en el local, hay nombres que andan escondidos y que debían recibir su San Martín. Que no tarde esa visita.