Fernández Liria exige la limpieza inmediata de Palomares y eliminar el estigma radiactivo del municipio


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ALMERÍA HOY / 20·01·2026

El 60 aniversario del incidente nuclear en Palomares ha servido para que el alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, eleve de nuevo la voz. En declaraciones concedidas a la agencia EFE, el regidor socialista ha instado a las autoridades a proceder con la limpieza de los terrenos afectados para liberar al municipio de una "hipoteca" histórica que, a su juicio, se ha prolongado en exceso.

Un problema de reputación, no de salud

Fernández Liria ha aclarado que la urgencia por retirar los 50.000 metros cúbicos de suelo contaminado no se debe a una crisis sanitaria inmediata, sino a la necesidad de erradicar los prejuicios que pesan sobre la pedanía. Según recoge EFE, el alcalde subraya que el sector agrícola de la zona es robusto y ofrece plenas garantías, pero sufre el impacto de "mitos sin base" que dañan la imagen de la localidad.

Respaldo a los proyectos urbanísticos

Respecto a la controversia por la construcción de 1.600 nuevas viviendas cerca de las áreas restringidas, el primer edil se ha mostrado contundente. Frente a las advertencias de colectivos ecologistas sobre la posible dispersión de partículas radiactivas, Fernández Liria sostiene que el proyecto cuenta con el aval de los informes ambientales de la Junta de Andalucía y del Gobierno central, garantizando que no existe peligro para la población ni para los usuarios de las playas locales.

El papel de Estados Unidos y el futuro de la zona

A pesar de que los compromisos que en su día se alcanzaron con la administración de Joe Biden no se han materializado aún, el alcalde mantiene su confianza en las gestiones del Gobierno de España. No obstante, ha recordado que la solución definitiva pasa inevitablemente por que Estados Unidos se haga cargo de los residuos, ante la falta de infraestructuras adecuadas en territorio español.

Como visión de futuro, el regidor propone convertir el escenario del accidente en un espacio de memoria y resiliencia mediante la limpieza total y eliminar cualquier rastro de contaminación; crear un activo turístico que cuente la historia desde la superación; y llegar a la normalización, cerrando un capítulo que el pueblo vive con una mezcla de indignación y esperanza.