Expulsión de España para el magrebí que robó una lona con la imagen del Cristo del Mar en Almería



ALMERÍA HOY / 16·01·2026

La Audiencia Provincial de Almería ha dictado una sentencia firme contra un joven magrebí de 20 años por una serie de ataques contra la comunidad cristiana del barrio de Pescadería. Los hechos ocurrieron durante la pasada Semana Santa, cuando el acusado sembró el miedo entre los feligreses mediante amenazas con armas blancas y la interrupción de actos religiosos.

Aunque la condena inicial sumaba dos años y medio de prisión, el tribunal ha acordado sustituir esta pena por la expulsión del territorio nacional durante siete años. El joven permanecerá en prisión hasta que se ejecute su salida de España. Además, se le ha prohibido acercarse a cualquier templo católico durante un periodo de ocho años.

Crónica de los hechos y delitos cometidos

Según la resolución judicial, el procesado llevó a cabo de forma consciente y reiterada una serie de acciones con el fin de atemorizar a los creyentes. Todo comenzó con el hurto de simbología religiosa al arrancar de un balcón privado una lona de gran tamaño con la imagen del Cristo del Mar, valorada en 70 euros. Posteriormente, el joven pasó a las amenazas directas con arma blanca al patrullar las calles del barrio portando un cuchillo de grandes dimensiones para increpar a los vecinos que se dirigían a los actos de culto.

La escalada de violencia continuó con el asalto y la perturbación del Vía Crucis, cuando el individuo irrumpió en la iglesia de San Roque durante la celebración del Viernes de Dolores, gritando desde el altar y realizando gestos despectivos hacia las imágenes sagradas. Este comportamiento agresivo supuso una clara coacción que obligó a interrumpir la liturgia y a que los responsables de la parroquia tuvieran que cerrar las puertas con llave para proteger a los asistentes de posibles actos violentos. Finalmente, el Domingo de Ramos volvió a protagonizar un episodio de amedrentamiento público al entrar nuevamente en la iglesia con la cara ensangrentada para increpar a los fieles que llenaban el templo, provocando una situación de pánico generalizado.