Los huevos de avestruz de Villaricos, protagonistas en el Museo Arqueológico Nacional

Fueron el motivo de una conferencia en la que se revelaron secretos de la necrópolis fenicio-púnica de Villaricos: técnicas, redes e identidades


Uno de los huevos de avestruz que se conserva en el MAN (Museo Arqueológico Nacional, Madrid)

ALMERÍA HOY / 14·11·2025

El Museo Arqueológico Nacional (MAN) acogió ayer, jueves 13 de noviembre, una fascinante conferencia que arrojó luz sobre un elemento exótico y lujoso de la Edad del Hierro en la península ibérica: los huevos de avestruz de la necrópolis fenicio-púnica de Villaricos.

OBJETO DE LUJO

La conferencia, titulada "Huevos de avestruz de la necrópolis fenicio-púnica de Villaricos: técnicas, redes e identidades", fue presentada por Alicia Rodero Riaza, del Departamento de Protohistoria y Colonizaciones del MAN, y contó con las ponencias de Violeta Moreno-Megías (Universidad de Sevilla) y Miriam Luciañez Triviño (Universidad del País Vasco).

En la Antigüedad, el huevo de avestruz, importado desde el norte de África, era un artículo de lujo y un bien de intercambio dotado de un profundo valor simbólico. Su uso se popularizó notablemente en el Mediterráneo durante la Edad del Hierro, siendo el sureste de la Península Ibérica, donde se ubica la antigua ciudad fenicio-púnica de Baria/Villaricos, un centro de consumo destacado. Estos objetos, en ocasiones ricamente decorados, formaban parte del ajuar funerario, destacando el estatus social del difunto.

LA CIENCIA DESENTRAÑA EL PASADO

El proyecto de investigación Eggxotic and Vital, centrado en una selección de estos huevos de avestruz que se conservan en los fondos del MAN, ha aplicado punteras técnicas científicas para desvelar sus secretos.

Las expertas detallaron cómo el uso de isótopos estables y la datación radiocarbónica ha permitido a los investigadores identificar las áreas de abastecimiento de estos exóticos materiales y trazar las redes de contacto y comercio que conectaban Villaricos con el Mediterráneo.

Además, mediante el análisis arqueométrico y la observación macro y microscópica, se ha podido entender mejor la tecnología de producción, vaciado y decoración de estos recipientes funerarios.

Una de las contribuciones más novedosas del proyecto es la integración de estos hallazgos con el estudio de las identidades de los individuos enterrados. Gracias al análisis de péptidos de amelogenina, ha sido posible determinar el sexo de los difuntos cuyos ajuares incluían estos huevos de avestruz, aportando información crucial sobre su uso en relación con la representación identitaria en la sociedad fenicio-púnica.

PROTECCIÓN

La necrópolis de Villaricos, con sus más de 2.000 tumbas excavadas, sigue demostrando ser un yacimiento clave para comprender la cultura funeraria fenicia en la Península Ibérica. Y esa necrópolis, como el resto de la ciudad enterrada y aun por excavar en el municipio cuevano, es la joya que bien merece ser protegida con determinación antes de que el ladrillo y la indiferencia borren para siempre un patrimonio que es de todos.