ALMERÍA HOY / 11·09·2025
La Asociación de Comerciantes de la Plaza de Pavía ha elevado el tono de sus protestas al denunciar una supuesta "persecución política" orquestada por el Ayuntamiento de Almería, que, según aseguran, utiliza a la Policía Local para hostigar a los comerciantes. La asociación reclama la ejecución inmediata de obras de emergencia y acusa al consistorio de abandonar el emblemático mercado para dar paso a la especulación urbanística y el turismo masivo.
Según los comerciantes, esta supuesta campaña no es más que una traición a las promesas y acuerdos anunciados públicamente por los concejales, que se comprometieron a dignificar el mercado. El colectivo afirma que el Ayuntamiento ha optado por el enfrentamiento en lugar de escuchar sus reivindicaciones, que tienen como único objetivo garantizar el respeto a la actividad de un centenar de familias que dependen directamente de la plaza.
La asociación sostiene que la visión del Ayuntamiento, liderado por la alcaldesa María del Mar Vázquez, parece ir en dirección opuesta a la de los vecinos. Acusan al equipo de gobierno de querer desplazar a la población original para fomentar un modelo de negocio similar al de otras grandes ciudades, como Madrid, donde barrios populares han sido transformados en centros de alojamientos turísticos a costa de expulsar a sus habitantes.
"La Plaza de Pavía no es un solar en venta, es el corazón obrero de Almería, y su dignidad no se negocia", sentencian los comerciantes, quienes ven en la plaza no solo un centro de comercio, sino el motor de la vida social y económica de Pescadería y La Chanca, barrios obreros que, a su juicio, han sido sistemáticamente olvidados en las políticas de inversión pública y la distribución de fondos europeos.
Las exigencias de los comerciantes no son nuevas. Llevan años luchando por mejoras esenciales, como la ampliación de los horarios de carga y descarga y el fin del "hostigamiento institucional". En 2023, denunciaron ante el Defensor del Pueblo lo que consideraban un reparto arbitrario de fondos europeos y, en 2024, llevaron su caso hasta Bruselas, calificándolo de "mobbing institucional contra un barrio entero".
Pese a los años de protestas, sus peticiones han tenido escaso éxito. Durante las olas de calor extremo, su solicitud de una cubierta para el mercado fue ignorada, y solo consiguieron la instalación de toldos en el pasillo central. La reciente retirada de sus carteles reivindicativos por parte de la Policía Local es vista como un claro ataque a su libertad de expresión.
La asociación ha dejado claro que, lejos de rendirse, su lucha por la Plaza de Pavía es un símbolo de una batalla más amplia por la dignidad de toda la ciudad, con un mensaje que aspira a trascender lo local: "Si hoy luchamos por la dignidad de la Plaza de Pavía, mañana estaremos luchando por la dignidad de todos".
Según los comerciantes, esta supuesta campaña no es más que una traición a las promesas y acuerdos anunciados públicamente por los concejales, que se comprometieron a dignificar el mercado. El colectivo afirma que el Ayuntamiento ha optado por el enfrentamiento en lugar de escuchar sus reivindicaciones, que tienen como único objetivo garantizar el respeto a la actividad de un centenar de familias que dependen directamente de la plaza.
La asociación sostiene que la visión del Ayuntamiento, liderado por la alcaldesa María del Mar Vázquez, parece ir en dirección opuesta a la de los vecinos. Acusan al equipo de gobierno de querer desplazar a la población original para fomentar un modelo de negocio similar al de otras grandes ciudades, como Madrid, donde barrios populares han sido transformados en centros de alojamientos turísticos a costa de expulsar a sus habitantes.
"La Plaza de Pavía no es un solar en venta, es el corazón obrero de Almería, y su dignidad no se negocia", sentencian los comerciantes, quienes ven en la plaza no solo un centro de comercio, sino el motor de la vida social y económica de Pescadería y La Chanca, barrios obreros que, a su juicio, han sido sistemáticamente olvidados en las políticas de inversión pública y la distribución de fondos europeos.
Las exigencias de los comerciantes no son nuevas. Llevan años luchando por mejoras esenciales, como la ampliación de los horarios de carga y descarga y el fin del "hostigamiento institucional". En 2023, denunciaron ante el Defensor del Pueblo lo que consideraban un reparto arbitrario de fondos europeos y, en 2024, llevaron su caso hasta Bruselas, calificándolo de "mobbing institucional contra un barrio entero".
Pese a los años de protestas, sus peticiones han tenido escaso éxito. Durante las olas de calor extremo, su solicitud de una cubierta para el mercado fue ignorada, y solo consiguieron la instalación de toldos en el pasillo central. La reciente retirada de sus carteles reivindicativos por parte de la Policía Local es vista como un claro ataque a su libertad de expresión.
La asociación ha dejado claro que, lejos de rendirse, su lucha por la Plaza de Pavía es un símbolo de una batalla más amplia por la dignidad de toda la ciudad, con un mensaje que aspira a trascender lo local: "Si hoy luchamos por la dignidad de la Plaza de Pavía, mañana estaremos luchando por la dignidad de todos".

