![]() |
| .. |
J. A. SÁEZ CALVO
El mapa de riesgos europeo se ha desplazado hacia el aire y el espacio. Este mes de septiembre, la OTAN ha denunciado intrusiones de aviones rusos en Estonia y el sobrevuelo de drones en Polonia y Rumanía. El Consejo Atlántico advirtió a Moscú que cesen las acciones en escalada. Es un signo claro de presión en el flanco noreste y cómo probar y estudiar la respuesta aliada.
Rusia y China han reforzado su poder en el ámbito espacial para apoyar operaciones y elevar costes al adversario. Alemania lo ha cuantificado y documentado. Boris Pistorius, ministro de Defensa alemán, explicó que satélites rusos Luch-Olymp maniobraron cerca de plataformas comerciales usadas por la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas). Berlín destinará 35.000 millones de euros a disuasión espacial y abre el debate sobre incorporar capacidades ofensivas en el espacio con finalidad disuasoria. El giro afecta de forma directa a la arquitectura de seguridad europea.
En paralelo, al otro lado del Atlántico, el NORAD (Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica) ha interceptado por novena vez este año aviones rusos en la Zona de Identificación de Defensa Aérea de Alaska sin violación de entorno soberano. NORAD es el mando binacional de Estados Unidos y Canadá encargado del aviso y control aeroespacial en Norteamérica. ADIZ es el área de identificación aérea, donde se exige identificación previa para entrar en el espacio nacional. Los hechos son rutinarios, pero el ritmo reciente es alto.
Gibraltar ilustra otra línea de fricción. A principios de año, en el aeropuerto hubo dos cierres por presencia de drones. Las autoridades de la Roca pidieron apoyo a nuestra nación para identificar a los operadores. Este tipo de incidentes encaja en la misma lógica de saturación y ambigüedad legal que beneficia a quien explota huecos regulatorios.
El patrón táctico responde a la zona gris descrita por el IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos) y desarrollada también por la OTAN, el Hybrid CoE (Centro de Excelencia para Contrarrestar Amenazas Híbridas, con sede en Helsinki), RAND (centro de investigación y análisis estratégico de Estados Unidos) y el CSIS (Center for Strategic and International Studies, con sede en Washington).
Así, se identifican intrusiones breves, vuelos sin transpondedor, hostigamiento electrónico y uso de UAV (en lenguaje común, drones) cerca de infraestructuras civiles, que generan fricción continuada sin cruzar los umbrales de guerra abierta. Dinamarca cerró aeropuertos por avistamientos de drones y ha comunicado que detrás hay un actor profesional. Oslo aplicó medidas similares. Son episodios con efecto estratégico por su impacto en percepción de seguridad y coste económico.
En este entorno, nuestro país asume más peso en el Báltico. El Destacamento Aerotáctico Vilkas (Lituania) opera con ocho Eurofighter del Ala 11 en Šiauliai dentro de la Policía Aérea Reforzada y encadena activaciones Alfa Scramble (salida real de alerta rápida) para identificar aeronaves rusas sin plan de vuelo ni señal SSR. El contingente ronda entre 150 y 200 militares y cuenta con apoyo de un A400M del Ala 31 para transporte y reabastecimiento en vuelo. Turquía ha desplegado un AWACS en Lituania del 22 al 25 de septiembre, lo que refuerza la alerta temprana y la fusión de datos, completando la foto regional. Lituania ha pedido pasar de policía a defensa aérea con autorización para derribar aparatos que violen su espacio. España, además, ha ofrecido a la nueva operación aliada Centinela Oriental tres Eurofighter adicionales, un A400 y un radar, sin afectar al despliegue en curso.
La componente terrestre de protección también cuenta. Nuestro ejército mantiene una Unidad de Defensa Antiaérea en Letonia con NASAMS. Se trata de una agrupación que integra radares, puestos de mando y lanzadores en este contexto. NASAMS es un sistema de corto-medio alcance que usa misiles AMRAAM, con versión AMRAAM-ER para mayor alcance y altura. La arquitectura es modular, enlazada por redes como Link-16 (enlaces estándar). Ofrece flexibilidad para enfrentar aviones, drones y misiles de crucero.
La intención rusa probablemente combina tres vectores. Primero, calibrar tiempos de reacción y comunicaciones aliadas. Segundo, recolectar inteligencia electrónica en corredores predecibles de repuesta “scramble” y sobre las instalaciones militares sensibles. Tercero, imponer costes sostenidos y fatigar a los turnos de alerta.
Informes del Institute for the Study of War recogen la secuencia de violaciones y la lectura de “test de seguridad” sobre el Báltico. La teoría estratégica lo define como coerción bajo el umbral, donde el agresor acepta un margen de riesgo calculado.
El discurso político se ha endurecido. El embajador ruso en Francia, Alexey Meshkov, afirmó este 25 de septiembre que si la Alianza Atlántica derriba un avión ruso “sería la guerra”. Lo dijo en una entrevista en RTL, replicada por medios franceses. Ese lenguaje busca disuadir reglas de enfrentamiento más activas por parte aliada.
España debe medir con cuidado la tecnología que emplea, bloquea y exporta. El marco legal es la Ley 53/2007 de control del comercio exterior de material de defensa y su desarrollo reglamentario y el RD 679/2014.
El Gobierno ha cambiado posiciones con el Real Decreto-ley 10/2025 de 24 de septiembre, sobre destinos con riesgo, con referencias públicas a la suspensión de licencias a Israel y al principio de cautela reforzada. En este contexto, la integración de subsistemas de este país, puntero en el sector, en plataformas europeas exige trazabilidad contractual y de mantenimiento. Mientras, Alemania ha adquirido Arrow-3 para protección antimisil de gran altitud y Finlandia el sistema David’s Sling, lo que elevará el nivel tecnológico medio en Europa, y nos obligará a una gestión inteligente de embargos, repuestos y software.
Los documentos del Congreso y las comparecencias en Comisión de Defensa son claros sobre misiones en el exterior y nuestros compromisos. En 2024 se registraron 17 operaciones con más de 15.000 militares rotando a lo largo del año. Es el contexto político que legitima los despliegues y fija límites de contribución por capacidad de despliegue.
El Gobierno ha tomado decisiones selectivas y no exentas de polémica en el mar Rojo. En 2023 y 2024 anunció que no enviaría fragatas a la operación liderada por Estados Unidos y Reino Unido frente a Yemen y defendió mantener el foco en misiones UE y OTAN con mandato claro, como Atalanta. Se anunció como una pauta coherente con la regla de empleo prudente de la fuerza y la ausencia de cobertura ONU en aquel territorio.
La "Flotilla hacia Gaza" abre un vector marítimo sensible. Por orden gubernamental, ha zarpado el BAM Furor, patrullero oceánico de unas 2.800 toneladas, 22 nudos, cañón Oto Melara de 76 mm y dos Mk 38 Mod 2 de 25 mm. Dispone de cubierta para NH-90 o SH-60 y puede operar UAV ligeros de vigilancia.
La misión del Furor es de asistencia y salvamento, no de escolta. El Gobierno lo ha reiterado en público y ha subrayado que la Flotilla “no supone amenaza” y que el BAM (Buque de Acción Marítima) mantendrá distancia operativa de 12 a 24 millas, para evitar asociación directa y con reglas de empleo restrictivas. Si la actuación se prolonga o cambia de naturaleza, el Ejecutivo debe informar y, en su caso, someter la operación al Congreso lo antes posible, de acuerdo con la Ley Orgánica 5/2005.
Italia opera en clave SAR. La “Marina Militare” tiene en la zona a la fragata Virginio Fasan y ha anunciado rotación con la Alpino. El ministro Guido Crosetto lo explicó claramente: “Non è una nave di scorta”, como es una manifestación civil, no es una escolta y solo se actuará en aguas internacionales, con finalidad de rescate y apoyo a los nacionales. Siempre en coordinación política e informada con Israel. También indicó Crosetto que “Non è nostra intenzione muovere le navi militari per fare la guerra a un Paese amico". La Fasan fue redirigida desde el sur de Creta y la Alpino mantendrá la respuesta sin ampliar el dispositivo.
Chipre actúa como nodo de salvamento y de ayuda. El Joint Rescue Coordination Center coordina búsqueda y rescate en su región y es el punto natural de notificación y enlace para cualquier incidente en el Mediterráneo oriental. Además, el Gobierno chipriota mantiene el corredor marítimo de ayuda Amalthea, utilizado por la UE y socios para canalizar envíos humanitarios desde su costa hacia puertos autorizados. Grecia, por su parte, ha garantizado el tránsito seguro de la flotilla en sus aguas y ha notificado la presencia de nacionales a las autoridades israelíes. Todo ello refuerza que las marinas de España e Italia operen en perfil SAR (Search and Rescue), en aguas internacionales, y con comunicación permanente con autoridades civiles de la zona.
Tel Aviv ha anunciado que impedirá la llegada directa a Gaza y no prevé problemas con buques españoles o italianos que actúen en ayuda o rescate en alta mar. El cuadro táctico está claro, posible riesgo de abordaje en aguas internacionales si se entra en el perímetro del bloqueo y alto potencial de propaganda si hay fricción. La postura prudente del Furor pasa por mantener distancia operativa, registrar todas las comunicaciones y coordinar en todo momento con Exteriores y las autoridades consulares.
Israel no es miembro de la OTAN. Participa como socio del Diálogo Mediterráneo, lo que condiciona la respuesta ante incidentes en su área de influencia. El marco jurídico y político no es el mismo que en el Báltico. Conviene pensar y separar con precisión obligaciones de tratado, compromisos de asociación y decisiones diplomáticas.
El precedente histórico útil, aunque muy diferente, fue la llamada Guerra del Fletán en 1995. España esta vez sí escoltó a su flota pesquera frente a Canadá tras el apresamiento del Estai. Se envió a los patrulleros de la clase Serviola: Vigia, Centinela y Atalaya. Hubo tensión, disuasión, amenazas de abordaje y presión política, pero la UE medió y se alcanzó un acuerdo de cuotas. La Alianza no intervino. La enseñanza operativa que se desprende es cómo manejar una escolta nacional para proteger intereses propios en mar abierto bajo fuerte contención. La enseñanza estratégica se plantea bajo la contención y el evitar escaladas con aliados fuera del marco OTAN.
Volviendo al escenario internacional, la situación actual exige cabeza fría y método. Europa afronta un pulso aéreo y espacial sostenido. Nuestro país ya opera en primera línea en los cielos bálticos. El reto es sostener la disuasión día tras día y marcar límites nítidos, sin confundir la Zona de Identificación de Defensa Aérea con el espacio soberano, la protección con la escalada ni el ruido de confusión por la falsa información con decisiones tácticas. Las claves no han cambiado demasiado desde la Guerra Fría y siguen siendo medibles. Son, anticipación y aviso temprano, control efectivo del dominio aéreo y cooperación e interoperabilidad reales. Sin olvidar una política industrial y de seguridad alineada con nuestra estrategia y con la de nuestros aliados de referencia en el entorno euroatlántico, reforzando la confianza con socios que respetan las reglas y rinden cuentas a sus ciudadanos.
En paralelo, al otro lado del Atlántico, el NORAD (Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica) ha interceptado por novena vez este año aviones rusos en la Zona de Identificación de Defensa Aérea de Alaska sin violación de entorno soberano. NORAD es el mando binacional de Estados Unidos y Canadá encargado del aviso y control aeroespacial en Norteamérica. ADIZ es el área de identificación aérea, donde se exige identificación previa para entrar en el espacio nacional. Los hechos son rutinarios, pero el ritmo reciente es alto.
Gibraltar ilustra otra línea de fricción. A principios de año, en el aeropuerto hubo dos cierres por presencia de drones. Las autoridades de la Roca pidieron apoyo a nuestra nación para identificar a los operadores. Este tipo de incidentes encaja en la misma lógica de saturación y ambigüedad legal que beneficia a quien explota huecos regulatorios.
El patrón táctico responde a la zona gris descrita por el IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos) y desarrollada también por la OTAN, el Hybrid CoE (Centro de Excelencia para Contrarrestar Amenazas Híbridas, con sede en Helsinki), RAND (centro de investigación y análisis estratégico de Estados Unidos) y el CSIS (Center for Strategic and International Studies, con sede en Washington).
Así, se identifican intrusiones breves, vuelos sin transpondedor, hostigamiento electrónico y uso de UAV (en lenguaje común, drones) cerca de infraestructuras civiles, que generan fricción continuada sin cruzar los umbrales de guerra abierta. Dinamarca cerró aeropuertos por avistamientos de drones y ha comunicado que detrás hay un actor profesional. Oslo aplicó medidas similares. Son episodios con efecto estratégico por su impacto en percepción de seguridad y coste económico.
En este entorno, nuestro país asume más peso en el Báltico. El Destacamento Aerotáctico Vilkas (Lituania) opera con ocho Eurofighter del Ala 11 en Šiauliai dentro de la Policía Aérea Reforzada y encadena activaciones Alfa Scramble (salida real de alerta rápida) para identificar aeronaves rusas sin plan de vuelo ni señal SSR. El contingente ronda entre 150 y 200 militares y cuenta con apoyo de un A400M del Ala 31 para transporte y reabastecimiento en vuelo. Turquía ha desplegado un AWACS en Lituania del 22 al 25 de septiembre, lo que refuerza la alerta temprana y la fusión de datos, completando la foto regional. Lituania ha pedido pasar de policía a defensa aérea con autorización para derribar aparatos que violen su espacio. España, además, ha ofrecido a la nueva operación aliada Centinela Oriental tres Eurofighter adicionales, un A400 y un radar, sin afectar al despliegue en curso.
La componente terrestre de protección también cuenta. Nuestro ejército mantiene una Unidad de Defensa Antiaérea en Letonia con NASAMS. Se trata de una agrupación que integra radares, puestos de mando y lanzadores en este contexto. NASAMS es un sistema de corto-medio alcance que usa misiles AMRAAM, con versión AMRAAM-ER para mayor alcance y altura. La arquitectura es modular, enlazada por redes como Link-16 (enlaces estándar). Ofrece flexibilidad para enfrentar aviones, drones y misiles de crucero.
La intención rusa probablemente combina tres vectores. Primero, calibrar tiempos de reacción y comunicaciones aliadas. Segundo, recolectar inteligencia electrónica en corredores predecibles de repuesta “scramble” y sobre las instalaciones militares sensibles. Tercero, imponer costes sostenidos y fatigar a los turnos de alerta.
Informes del Institute for the Study of War recogen la secuencia de violaciones y la lectura de “test de seguridad” sobre el Báltico. La teoría estratégica lo define como coerción bajo el umbral, donde el agresor acepta un margen de riesgo calculado.
El discurso político se ha endurecido. El embajador ruso en Francia, Alexey Meshkov, afirmó este 25 de septiembre que si la Alianza Atlántica derriba un avión ruso “sería la guerra”. Lo dijo en una entrevista en RTL, replicada por medios franceses. Ese lenguaje busca disuadir reglas de enfrentamiento más activas por parte aliada.
España debe medir con cuidado la tecnología que emplea, bloquea y exporta. El marco legal es la Ley 53/2007 de control del comercio exterior de material de defensa y su desarrollo reglamentario y el RD 679/2014.
El Gobierno ha cambiado posiciones con el Real Decreto-ley 10/2025 de 24 de septiembre, sobre destinos con riesgo, con referencias públicas a la suspensión de licencias a Israel y al principio de cautela reforzada. En este contexto, la integración de subsistemas de este país, puntero en el sector, en plataformas europeas exige trazabilidad contractual y de mantenimiento. Mientras, Alemania ha adquirido Arrow-3 para protección antimisil de gran altitud y Finlandia el sistema David’s Sling, lo que elevará el nivel tecnológico medio en Europa, y nos obligará a una gestión inteligente de embargos, repuestos y software.
Los documentos del Congreso y las comparecencias en Comisión de Defensa son claros sobre misiones en el exterior y nuestros compromisos. En 2024 se registraron 17 operaciones con más de 15.000 militares rotando a lo largo del año. Es el contexto político que legitima los despliegues y fija límites de contribución por capacidad de despliegue.
El Gobierno ha tomado decisiones selectivas y no exentas de polémica en el mar Rojo. En 2023 y 2024 anunció que no enviaría fragatas a la operación liderada por Estados Unidos y Reino Unido frente a Yemen y defendió mantener el foco en misiones UE y OTAN con mandato claro, como Atalanta. Se anunció como una pauta coherente con la regla de empleo prudente de la fuerza y la ausencia de cobertura ONU en aquel territorio.
La "Flotilla hacia Gaza" abre un vector marítimo sensible. Por orden gubernamental, ha zarpado el BAM Furor, patrullero oceánico de unas 2.800 toneladas, 22 nudos, cañón Oto Melara de 76 mm y dos Mk 38 Mod 2 de 25 mm. Dispone de cubierta para NH-90 o SH-60 y puede operar UAV ligeros de vigilancia.
La misión del Furor es de asistencia y salvamento, no de escolta. El Gobierno lo ha reiterado en público y ha subrayado que la Flotilla “no supone amenaza” y que el BAM (Buque de Acción Marítima) mantendrá distancia operativa de 12 a 24 millas, para evitar asociación directa y con reglas de empleo restrictivas. Si la actuación se prolonga o cambia de naturaleza, el Ejecutivo debe informar y, en su caso, someter la operación al Congreso lo antes posible, de acuerdo con la Ley Orgánica 5/2005.
Italia opera en clave SAR. La “Marina Militare” tiene en la zona a la fragata Virginio Fasan y ha anunciado rotación con la Alpino. El ministro Guido Crosetto lo explicó claramente: “Non è una nave di scorta”, como es una manifestación civil, no es una escolta y solo se actuará en aguas internacionales, con finalidad de rescate y apoyo a los nacionales. Siempre en coordinación política e informada con Israel. También indicó Crosetto que “Non è nostra intenzione muovere le navi militari per fare la guerra a un Paese amico". La Fasan fue redirigida desde el sur de Creta y la Alpino mantendrá la respuesta sin ampliar el dispositivo.
Chipre actúa como nodo de salvamento y de ayuda. El Joint Rescue Coordination Center coordina búsqueda y rescate en su región y es el punto natural de notificación y enlace para cualquier incidente en el Mediterráneo oriental. Además, el Gobierno chipriota mantiene el corredor marítimo de ayuda Amalthea, utilizado por la UE y socios para canalizar envíos humanitarios desde su costa hacia puertos autorizados. Grecia, por su parte, ha garantizado el tránsito seguro de la flotilla en sus aguas y ha notificado la presencia de nacionales a las autoridades israelíes. Todo ello refuerza que las marinas de España e Italia operen en perfil SAR (Search and Rescue), en aguas internacionales, y con comunicación permanente con autoridades civiles de la zona.
Tel Aviv ha anunciado que impedirá la llegada directa a Gaza y no prevé problemas con buques españoles o italianos que actúen en ayuda o rescate en alta mar. El cuadro táctico está claro, posible riesgo de abordaje en aguas internacionales si se entra en el perímetro del bloqueo y alto potencial de propaganda si hay fricción. La postura prudente del Furor pasa por mantener distancia operativa, registrar todas las comunicaciones y coordinar en todo momento con Exteriores y las autoridades consulares.
Israel no es miembro de la OTAN. Participa como socio del Diálogo Mediterráneo, lo que condiciona la respuesta ante incidentes en su área de influencia. El marco jurídico y político no es el mismo que en el Báltico. Conviene pensar y separar con precisión obligaciones de tratado, compromisos de asociación y decisiones diplomáticas.
El precedente histórico útil, aunque muy diferente, fue la llamada Guerra del Fletán en 1995. España esta vez sí escoltó a su flota pesquera frente a Canadá tras el apresamiento del Estai. Se envió a los patrulleros de la clase Serviola: Vigia, Centinela y Atalaya. Hubo tensión, disuasión, amenazas de abordaje y presión política, pero la UE medió y se alcanzó un acuerdo de cuotas. La Alianza no intervino. La enseñanza operativa que se desprende es cómo manejar una escolta nacional para proteger intereses propios en mar abierto bajo fuerte contención. La enseñanza estratégica se plantea bajo la contención y el evitar escaladas con aliados fuera del marco OTAN.
Volviendo al escenario internacional, la situación actual exige cabeza fría y método. Europa afronta un pulso aéreo y espacial sostenido. Nuestro país ya opera en primera línea en los cielos bálticos. El reto es sostener la disuasión día tras día y marcar límites nítidos, sin confundir la Zona de Identificación de Defensa Aérea con el espacio soberano, la protección con la escalada ni el ruido de confusión por la falsa información con decisiones tácticas. Las claves no han cambiado demasiado desde la Guerra Fría y siguen siendo medibles. Son, anticipación y aviso temprano, control efectivo del dominio aéreo y cooperación e interoperabilidad reales. Sin olvidar una política industrial y de seguridad alineada con nuestra estrategia y con la de nuestros aliados de referencia en el entorno euroatlántico, reforzando la confianza con socios que respetan las reglas y rinden cuentas a sus ciudadanos.

