Reemergen las sombras de las primarias socialistas en Almería


Susana Díaz tras perder la mayoría absoluta en 2018

ALMERÍA HOY / 09·07·2025

La provincia de Almería vuelve a estar en el centro del debate político, reviviendo los ecos de las primarias socialistas de 2021. Las denuncias de irregularidades en el censo y supuestas manipulaciones de votos, que ya ensombrecieron aquel proceso, resurgen hoy en el contexto de los acontecimientos que vinculan a figuras clave de la Secretaría de Organización socialista de entonces, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán.

"La consigna de Sánchez era la de evitar como fuera una victoria de Susana Díaz, y José Luis Ábalos, con Santos Cerdán como escudero, y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Paco Salazar de peones, se aplicó en el cumplimiento del mandato del secretario general. Agrupaciones de capitales como la de Almería, otras de municipios como Marmolejo (Jaén) y Peñarroya-Pueblo Nuevo (Córdoba), o las de los distritos sevillanos de Triana y Macarena, donde Díaz reunía el 70% de los apoyos, registraron anomalías en sus censos con afiliaciones bajo sospecha y en muchos casos fuera de plazo”, según recoge Voz Pópuli.

Almería se mantuvo como un significativo baluarte de apoyo para la candidatura de Susana Díaz. En un escenario marcado por alegaciones de injerencias externas, Díaz logró imponerse en la provincia con un contundente 61% de los votos frente a su oponente, Juan Espadas. Este resultado, notable en su momento, cobra hoy una nueva dimensión al considerar que, según fuentes cercanas al equipo de Susana Díaz, la victoria en Almería habría sido aún más holgada de no ser por las presuntas maniobras desde la entonces dirección federal del partido.

Las alarmas saltaron cuando se hizo público que agrupaciones, incluyendo la de Almería, junto con municipios como Marmolejo (Jaén) y Peñarroya-Pueblo Nuevo (Córdoba), y los distritos sevillanos de Triana y Macarena, registraron anomalías en sus censos. En el caso particular del pueblo jiennense de Marmolejo, la falta de disimulo fue evidente, con la candidatura de Díaz obteniendo "tres papeletas por 297 la de Espadas", un resultado que, por su asimetría, levantó y sigue levantando sospechas sobre la limpieza del proceso. Se hablaba de afiliaciones bajo sospecha y validación de inscripciones fuera de plazo. Para la provincia de Almería, estas acusaciones resonaron con particular fuerza, ya que el equipo de Susana Díaz denunció explícitamente la manipulación del censo almeriense con el objetivo de validar afiliaciones extemporáneas.

Aquellas irregularidades no pasaron desapercibidas para los cargos locales, quienes elevaron sus quejas directamente a Ferraz, la sede nacional del PSOE. Sin embargo, la respuesta de la Secretaría de Organización socialista, primero dirigida por Ábalos y luego por Cerdán, generó y sigue generando profunda polémica. Mientras algunas alegaciones fueron directamente rechazadas, otras fueron, simplemente, ignoradas, según fuentes de la época. Esta inacción o desestimación por parte de la cúpula federal ha alimentado la percepción de un interés velado en el resultado de aquellas primarias, en circunscripciones como la de Almería.

El porqué del supuesto "afán" de Ábalos y Cerdán en la provincia almeriense no es un detalle menor que se comenta estos días. Almería fue, de hecho, una de las provincias que más respaldo sumó a la candidatura de Susana Díaz, consolidándose como un pilar fundamental para la expresidenta andaluza. A pesar de los intentos de lo que el equipo de Díaz calificó en su momento como "amaño", la militancia almeriense inicialmente mantuvo su apoyo.

Las acusaciones de "pucherazo" no se limitaron exclusivamente a Almería, extendiéndose a otras poblaciones andaluzas, lo que sugería un patrón de comportamiento. En localidades granadinas como Salobreña y Maracena, por ejemplo, se reportaron situaciones similares. En Maracena, se recuerda que el alcalde de aquella época, partidario de Espadas, "hacía un aparte con cada uno de los militantes antes de que depositaran su voto", un hecho que podría interpretarse como coacción. Estos ejemplos, aunque ajenos a Almería, pintan un panorama general de lo que el equipo de Díaz consideró una estrategia coordinada para alterar los resultados en diversas agrupaciones.

En resumen, Almería formó parte de una batalla por el control interno del PSOE andaluz, un capítulo que se reabre por la actualidad política, pero que las filas de ahora parecen querer silenciar. Las denuncias de irregularidades en el censo y la presunta injerencia de la dirección federal arrojaron una sombra sobre la transparencia de aquellas primarias, que ahora vuelven a la palestra informativa con personajes como Koldo, Ábalos y Cerdán.