La Geoda es un filón: un millón anual y 320.000 visitantes en cinco años


Una niña encaramada en la Geoda en 2008, once años antes de su apertura

ALMERÍA HOY / 19·12·2024

Hace 25 años que salió a la luz el increíble hallazgo de una geoda en Pulpí, un hecho que vino a cambiar las expectativas del pueblo de Pulpí y de sus descubridores: los hermanos Cuesta y los seis miembros del centro Minerológico de Madrid que les acompañaban el 4 de diciembre de 1999. A partir de ahí abrió un inimaginable futuro al municipio y su Ayuntamiento que, quizá en aquellos entonces, no era consciente de lo que podía suceder.

Fue descubierta el 4 de diciembre de 1999, y, bastantes años después, expuesta y abierta al público el 5 de agosto de 2019.

El proceso fue largo y tedioso: proyectos, informes de las administraciones, aprobaciones de presupuestos y un largo etcétera de abundante burocracia administrativa. De hecho, y resumiendo algunos datos destacables que porta en el ‘Dni’ de la Geoda, presume estar declarada como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2004 para todo el entorno de las minas del Pilar de Jaravía, y de ser Monumento Natural de la Junta de Andalucía.

Pues bien, si sus descubridores no buscaron encontrar la Geoda —fue un hecho fortuito—, quien ha sabido ponerla en valor sí ha encontrado un filón que enfatiza el nombre de la “Mina Rica”, donde se ubica esta maravilla natural.

El Ayuntamiento, a fecha de hoy, obtiene importantes réditos que demuestran que un monumento, un hito, una excepcionalidad (sea de la índole que sea), bien aprovechado y gestionado redunda favorablemente en el municipio y rebota en la comarca. Los datos así lo avalan.

El concejal de la Geoda, Juan Bautista López Ruiz, nos desvela que es visitada por cerca de 65.000 personas al año con una media de 300 entradas al día en grupos de 15 cada media hora, eso hace un total de 325.000 personas. “La desestacionalidad se ha conseguido debido al fomento del turismo de caravanas que vienen a ver la Geoda cómodamente en invierno”, nos indica el edil. “Los visitantes llegan de cualquier lugar del mundo, ahora mismo voy con unos argentinos que ni saben que Pulpí tiene playa, sólo vienen movidos por la Geoda”.

Los ingresos anuales alcanzan el millón de euros y permiten dar trabajo directo a 30 personas (información, guías, mantenimiento, limpieza, etc). Por tanto se autofinancia, “incluso con algún pequeño beneficio”. “Con estas buenas expectativas -continua López- el Ayuntamiento está proyectando nuevos planes que amplíen la oferta. Prevemos un próximo museo de meteoritos y la apertura de nuevas rutas de más dificultad para expertos, que se sumen al conjunto visitable”.

La Mina Rica dio sus frutos a los primeros explotadores allá por el siglo XIX con el plomo y la plata que ocultaba en su interior; y ahora proporciona inesperados réditos al municipio, que ha sabido darle el valor que se merece. Pues el gran protagonismo de la Geoda es innegable, y las grandes esperanzas turísticas que despierta, también.