Dañan con ácido corrosivo los vehículos del alcalde y dos concejales de Carboneras

Miembros del equipo de Gobierno han sido atacados con pintadas insultantes, amenazas anónimas y ruedas pinchadas


En ésta imagen y el resto de las fotografías se pueden apreciar los daños sufridos en los vehículos

ALMERÍA HOY / 07·07·2020

La política en Carboneras nunca se ha caracterizado por el trato cordial y exquisito ni la defensa caballerosa de ideas e intereses diferentes. De hecho, muchas diferencias han acabado en los tribunales, pero alguien ha traspasado todos los límites.

La última acción ha consistido en dañar con ácido del que se emplea para cargar baterías los vehículos del alcalde José Luis Amérigo (PSOE), su primer teniente, Pedro López (Gicar) y el concejal de Hacienda Ramón Soto (PSOE).

Los hechos tuvieron lugar la semana pasada, aunque los propietarios de los vehículos no fueron conscientes de ello hasta el viernes, en el caso de López, ayer lunes, Soto, y esta mañana el alcalde. Precisamente hoy se han dirigido los tres al cuartel de la Guardia Civil para interponer las correspondientes denuncias, pero el agente de guardia les ha emplazado a mañana al estar la plantilla completa desplegada en un operativo por la llegada de una patera.

"Los daños han sido bastantes importantes -ha declarado el edil de Hacienda a ALMERÍA HOY-. Ha sido tal la cantidad y concentración de ácido empleada que, además de la pintura, ha perforado la chapa y derretido un área importante de asfalto bajo los coches".

Soto ha revelado que tras darse cuenta esta mañana de lo sucedido a su vehículo y decirle Pedro López que a él le pasó lo mismo el viernes pasado, corrieron la voz entre el resto del equipo de Gobierno y fue entonces cuando el alcalde se cercioró de que también había sido víctima del ataque.

El edil recuerda que llevan sufriendo acciones desde el "minuto 1" de la toma de posesión. "Algunos no asumen que estemos gobernando. Hasta ahora se habían limitado a pintadas insultantes en las proximidades de nuestros domicilios, enviarnos amenazas anónimas, rallarnos los coches o pincharnos ruedas, pero ya se han pasado de la raya. No sé que podía haber pasado si alguno de nosotros hubiéramos llegado a usar nuestro auto inmediatamente después de que alguien vertiera el líquido, lo hubiéramos tocado con la mano y tocado la cara o los ojos. Estaríamos hablando de consecuencias mucho más graves. En Carboneras todavía hay quien debe aprender que en democracia se puede convivir pensando distinto", afirma Soto.