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Libertad sin cargos para los presuntos cómplices de un asesinato en El Ejido

Fiscalía y acusación particular retiraran los cargos contra ellos en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial ante la falta de prueba aportada por los testigos.



ALMERÍA HOY / 12·03·2020

F.D.C.G. y A.L.F.F., para quienes el fiscal solicitaba ocho años y nueve meses de prisión por su presunta participación como cómplices en el supuesto asesinato de un hombre a la salida de un pub de El Ejido en febrero de 2018, han quedado en libertad después de que la Fiscalía y la acusación particular retiraran los cargos contra ellos en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial ante la falta de prueba aportada por los testigos.

El juicio ha finalizado este miércoles con las conclusiones de las partes, sentido en el que la Fiscalía ha mantenido sus acusaciones contra el principal investigado, M.C.C., para el que solicita cerca de 23 años de prisión por los delitos de asesinato, lesiones y tenencia ilícita de armas mientras que la acusación particular ejercida por el letrado Juan José Bonilla se ha adherido a la exposición del fiscal.

Las versiones ofrecidas por los testigos de los hechos impidieron sostener la acusación contra los supuestos cómplices, quienes habían sido ubicados inicialmente en el interior de un coche aparcado en una calle aledaña al lugar de los hechos a fin de bloquear la vía, impedir la huida de las víctimas y facilitar la acción del principal acusado; unos extremos que no pudieron ser ratificados en sala.

No obstante, el Ministerio Público sostiene que hubo una actuación premeditada y alevosa sobre el autor material de los disparos, quien en la noche de los hechos mantuvo una pelea con la víctima que le obligó a abandonar el pub Infinity si bien volvió posteriormente a sus inmediaciones armado y a bordo de un vehículo. En su última palabra, el acusado ha pedido "perdón" a la familia de la víctima y ha insistido en que "no quería hacerle daño".

"Fue una situación buscada y provocada", ha manifestado el fiscal ante los miembros del jurado ante quienes el acusado afirmó que había vuelto al pub para buscar a su amante después de que esta le llamara por teléfono; una versión que no había ofrecido hasta el momento del juicio y que, según la fiscalía, es un aspecto a considerar para no tener en cuenta una posible atenuante de confesión tardía.

Con esto, el Ministerio Público también ha descartado que el acusado actuara en "legítima defensa" al considerar que no hubo una "agresión previa" por parte de la víctima, quien "no llegó siquiera a sacarse la supuesta arma de la pierna" referida por el acusado, por lo que estima que se dio una alevosía de carácter súbito, al no haber dado opción de defensa al perjudicado.

Esta tesis ha sido apoyada por la acusación particular, para quien resulta "nada creíble" que el acusado actuara en "legítima defensa" o movido por un "miedo insuperable" dados los contactos previos mantenidos en el pub y la distancia que recorrió desde el local de copas hasta su vivienda para regresar después en coche hasta el pub.

Del mismo modo, el fiscal ha incidido en que los informes forenses emitidos, tanto por el Instituto de Medicina Legal como el de parte planteado por la defensa, coinciden en que "la causa fundamental de la muerte fue herida de bala" a pesar de que la "causa inmediata" se debiera a un "fallo multiorgánico" que sufrió días después de la intervención.

"LA BALA NO MIENTE"

Por su parte, la letrada de la defensa, Mónica Moya, ha apelado a los miembros del jurado para que se ciñan a los hechos a la hora de emitir su veredicto, cuyo objeto les será entregado este jueves para su deliberación, ya que, según ha sostenido, el acusado no tuvo ánimo de matar sino que en el transcurso de los hechos efectuó un disparo "disuasorio", de forma que la bala "rebotó" y penetró en la víctima ya "fraccionada".

La defensa, quien ha planteado varias alternativas con eximentes completas que irían desde unas lesiones con resultado de muerte a un homicidio doloso, ha insistido en la trayectoria que siguió el proyectil y en el pequeño calibre del arma para enmarcar el suceso en un episodio accidental. "La bala no miente, el rebote de una bala es una de las formas más usuales por las que se produce este tipo de muertes", ha afirmado para asegurar que "no hubo intención de matar".

"Que no hubiera un orificio de salida indica que la bala había perdido fuerza", ha abundado la defensa, para quien el proyectil ya penetró fracturado en el interior en el abdomen de la víctima a consecuencia de un impacto anterior contra una superficie. "Una bala mágica no, pura ciencia", ha recalcado antes de precisar que solo se pudo acreditar un disparo en el transcurso de los hechos.

De este modo, ha cuestionado las declaraciones testificales realizadas principalmente por los familiares de la víctima al tiempo que ha relatado severas irregularidades en la instrucción policial marcada por una "falta de interés" en la identificación de testigos ajenos a los involucrados y por la redacción de informes basados en "hipótesis" y en la "opinión subjetiva" de un agente. "Con la prueba que se ha practicado en este juicio no se puede sostener una acusación de asesinato", ha mantenido la abogada.

Para la defensa ha quedado acreditado que el acusado regresó al lugar de los hechos tras la pelea para recoger a su pareja extramatrimonial, lo que era "frecuente" y "conocido", de modo que lo "extraño" fue que la víctima y sus acompañantes permanecieran en la zona tras el cierre de los bares de copas. En esta línea, ha rechazado que se pudiera dar un ataque sorpresivo por parte de su cliente, cuya llegada fue divisada por todos. "No se anuló la capacidad de defensa", ha dicho al respecto para tratar de desmontar la acusación de asesinato.

En cuanto a las atenuantes, la abogada ha señalado que se produjo una confesión tardía en la comisaría en la que se entregó el acusado por "miedo a represalias" en la que, en un primer momento, se obvió la presencia de una amante para evitar problemas conyugales, al tiempo que ha advertido el "esfuerzo titánico" hecho por la familia para ingresar 10.000 euros en concepto de reparación de daño. También ha solicitado una eximente por consumo de drogas y alcohol al mantener que el acusado consumió desde la tarde anterior a los hechos.