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He mandado una carta por Navidad


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RAFAEL MONTES*

Hace unos días, hablando con personas que colaboran conmigo en las tareas de Alcaldía de Fiñana, salió en la conversación y no se a cuento de qué,- bueno creo que a cuento de las felicitaciones de navidad-, la imperdonable pérdida de esa maravillosa costumbre de mandar cartas, de escribir unas letras a un amigo, un familiar o cualquier persona a la que querías contar algo. Les relato esto porque precisamente creo que uno de los problemas que ha generado esa desconexión del mundo rural con las ciudades, y que en su más perversa evolución termina en ese fenómeno que llamamos la España Vaciada, es la casi pérdida de algunas tradiciones menores, usos y costumbres que se han enfriado por la aparición de nuevas tecnologías que aparentemente nos acercan más a todos los lugares pero, que visto con la perspectiva adecuada, realmente nos enfrían y nos alejan. No es lo mismo visitar el Museo del Prado que perderte un par de días en sus salas y descubrir lo que es capaz de decirte un cuadro que aparentemente es un sencillo lienzo colgado en una pared. Y ojo, que poder verlo por internet siempre que quieras también es una maravillosa opción para aquellos que jamás tendrán la oportunidad de hacer la visita in situ.

Y como no es lo mismo conocer las calles de Fiñana que ver fotos sobre nosotros en redes sociales o páginas de internet, he decidido mandar una carta a un vecino de Almería capital. A uno solo y que sencillamente elegí dando una vuelta por la ciudad, anotando el nombre de una calle y el de la persona que aparecía en el buzón colgado en la puerta de la vivienda. Además de una breve introducción y disculpa por la inesperada intromisión que queda entre él y yo, le decía lo siguiente:

Mi nombre es Rafael y soy alcalde de Fiñana. Seguro que conoce el pueblo por el nombre e incluso puede que por alguna visita que haya realizado, pero es tanto lo que tenemos para mostrar, para compartir, que he decidido mandar esta carta para ver si soy capaz de convencer a una única persona de lo que significa un pueblo y de lo importante que es para nosotros despertar la solidaridad, establecer lazos de amistad con personas que, sencillamente, viven en la ciudad.

Y espero que no le moleste, pero le he elegido.

Fiñana es uno de esos pueblos que salen poco en los medios de comunicación porque sencillamente no tenemos capacidad económica suficiente para publicitarnos como nos gustaría. Vamos que tenemos tan medido lo que podemos invertir que hasta una campaña en redes sociales es un lujo que raramente podríamos permitirnos.

Así las cosas lo único que puedo hacer es escribir una carta e intentar sorprenderle, porque seguro que jamás lo hubiese esperado, e invitarle a venir.

Podría hablarle de nuestra alcazaba, de la mezquita almohade, el aljibe o de la impresionante iglesia de la Anunciación. De nuestras calles empinadas, de las esquinas y recovecos por los que puede que pasase la misma Isabel La Católica cuando pernoctó aquí camino de la toma de Granada. Querría describir olor a pan recién hecho por las mañanas o el sabor de los embutidos curados artesanalmente por nuestros vecinos. Quiero mostrarle tantas cosas que sólo puedo hacerlo en su plenitud desde aquí.

Apenas a 45 minutos en coche o en poco de más de una hora en tren, lo que puedo asegurarle es que tiene un mundo rural por descubrir al que merece la pena darle una oportunidad, y como el tiempo es escaso, le propongo que si viene a mi pueblo de visita, me llame porque yo seré su guía.

Me gustaría que conociese Fiñana como la puerta de Almería a Sierra Nevada y que las impresiones que saque las comparta con sus amigos, porque si son positivas nos hará la mejor y más efectiva campaña de promoción, y si por el contrario le decepcionamos, seguro que aprenderemos cómo mejorar. Queremos volver a establecer lazos de conexión para encontrar los cruces de esos caminos que una vez separaron ciudad y entorno rural y que, en beneficio de ambos, estoy convencido de que vale la pena recuperar.

Ahora que estamos casi en Navidad y nos van a empezar a acribillar con docenas de fríos mensajes de felicitación por whatsapp o email, enviados masivamente a listas de direcciones de correo o teléfonos de contactos, sólo quiero que recuerde que una vez, un alcalde, le mandó una carta para hablarle de su pueblo. Un alcalde que le anima a que tome papel y lápiz y sorprenda a cualquier otra persona mandándole una sencilla carta que, seguro, ya no espera recibir en el buzón de su casa.

A la espera de tener la oportunidad de conocerle en persona, se despide Rafa, alcalde de Fiñana.

Feliz Navidad y próspero año 2020

*Rafael Montes es alcalde de Fiñana.