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La América Hispana y su emancipación


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ADOLFO PÉREZ

De los diversos capítulos que componen la historia de España, sin duda todos apasionantes, tal vez el menos conocidos sea el de la colonización de la América hispana (hoy con 18 repúblicas) y el proceso de su emancipación de España en el siglo XIX. Dada su complejidad, en este artículo se exponen de forma somera unos apuntes sobre Hispanoamérica y lo mismo sobre su emancipación.

EL DESCUBRIMIENTO. El reino de Castilla, en tiempo de los Reyes Católicos, tiene la gloria del descubrimiento de América, ‘la más grande gesta marítima de todos los tiempos’ llevada a cabo por Cristóbal Colón, navegante genovés, nacido hacia 1451, de familia humilde. Colón convenció a los Reyes Católicos para que le patrocinaran un viaje a occidente a fin de llegar antes al ‘País de las Especias’. Para la expedición se equiparon tres carabelas, Santa María, la Pinta y la Niña, las que, con una tripulación de unos 120 hombres, salieron del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492. A los setenta días, el 12 de octubre, puso pie en América, al parecer en el archipiélago de las Bahamas (Lucayas), en la isla que los indígenas llamaban Guanahaní, que Colón llamó San Salvador y hoy se cree que es la de Watling. Convencido de haber llegado a la India, llamó indios a los nativos, nombre que ha perdurado. Pero Colón, después de cuatro viajes a las nuevas tierras creyó que se trataba de las que buscaba, de modo que bautizó la isla de Cuba como Cipango, nombre que se daba entonces al Japón. De la isla de San Salvador Colón pasó a la de Haití, a la que bautizó con el nombre de La Española, de la que partieron numerosas expediciones. Pero no supo que era un nuevo continente. Su error consistió en que consideraba que la circunferencia ecuatorial era de 30.000 kilómetros en vez de los 40.000 que en realidad tiene, resultando que los 10.000 que faltaban son los que ocupan América y el océano Pacifico.

Y surgió la injusticia histórica del nombre de América. Resulta que el comerciante y navegante florentino Américo Vespucio (1454 - 1512), llegado a Castilla se embarcó para América. Vespucio, en sus expediciones reconoció las costas de Brasil, descendiendo tanto al sur que llegó a la conclusión de que aquellas tierras no podían ser de Asia sino de una nueva masa continental a la que llamó Nuevo Mundo. En sus cartas a personajes contó el resultado de sus navegaciones, de cuyos relatos se hizo eco el cartógrafo alemán Martín Waltzemüller, el cual consideró que Vespucio había llegado antes que Colón al nuevo continente, y con tal motivo proponía que se le diese el nombre de América. Vespucio fue ajeno a tal propuesta, del mismo modo que Waltzemüller enmendó su error, pero el injusto nombre se quedó para siempre.

LA CONQUISTA. A los descubridores siguieron los aventureros, los que con sus conquistas y exploraciones se fue asentando la colonización del Nuevo Mundo, que duraría tres siglos. Las conquistas no duraron más allá del año 1536, siendo las dos más importantes la de Hernán Cortés en México, que sometió a los aztecas (1519), y la de Francisco Pizarro que hizo lo mismo en Perú con los incas (1536). Dos proezas memorables. Aquellos territorios abarcaban desde el estrecho de Magallanes en la punta sur de América del Sur hasta California, Florida y las dos Antillas, también llamadas islas del Caribe. Las Grandes Antillas son Cuba, La Española, Jamaica y Puerto Rico, mientras que las Pequeñas Antillas son diez islas pequeñas y otras más de menos superficie. Brasil y otras zonas quedaron bajo el dominio de Portugal en virtud del tratado de Tordesillas (1494), que daba fin al litigio surgido entre los Reyes Católicos y el rey de Portugal por el dominio de aquellos territorios. El tratado estipulaba que las tierras situadas al oriente de una línea imaginaria del polo norte al polo sur pasando a 370 leguas marinas (unos 2.035 kilómetros) de las islas de Cabo Verde serían para Portugal, así se corregían las 100 leguas de la bula del papa Alejandro VI.

LA COLONIZACIÓN. La penetración en el continente fue muy penosa debido a la realidad geográfica de aquellas tierras (altas montañas, ríos, desfiladeros, selva, climas, etc.), realidad que dio lugar a un grado de colonización inferior al de la energía empleada. Tales obstáculos fueron superados por los españoles, que ocuparon distintos territorios separados entre sí por barreras dificultosas, cuyas unidades geográficas constituían el mundo hispanoamericano, una unidad dentro del Estado. Para ello fueron determinantes la unidad religiosa y de lengua, el sentimiento de lealtad al monarca, cabeza visible de la patria, y la centralización burocrática. Esos fueron los factores que ligaron a todos esos países en un gran conjunto. Desde el principio los reyes se afanaron en que las provincias de las Indias estuvieran unidas a la corona de Castilla y León sin poder enajenarse, lo que implicaba la igualdad jurídica entre Castilla y las Indias. Desaparecía así el concepto de colonia como territorio legalmente distinto a la metrópoli (España). De modo que aquellas tierras, según las leyes indianas, formaban parte de las de España, para lo que se trasplantaron en aquellos territorios las instituciones peninsulares.

Al principio fueron los descubridores y conquistadores los que gobernaron las nuevas tierras en virtud de los acuerdos con la corona, pero esto duró poco pues los reyes se hicieron cargo del gobierno a través de sus representantes. En los siglos XVI y XVII las Indias estuvieron divididas en dos virreinatos: Nueva España (México) y Perú. El primero comprendía los territorios españoles de América del Norte y el segundo englobaba los territorios de América del Sur y Panamá. Los virreyes eran grandes señores, dotados de una buena formación y auténtica devoción por el monarca. Permanecían en el cargo durante un tiempo limitado. Con el tiempo se hizo difícil gobernar solo con los dos virreinatos debido a la enorme extensión de cada uno y la dificultad de atender la protección y defensa de las costas del norte de América del Sur, atacadas por países europeos y los filibusteros, razón por la que en el siglo XVIII se crearon dos nuevos virreinatos: Río de la Plata y Nueva Granada. El primero incluía Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y parte de Brasil y Chile. El segundo abarcaba Colombia, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y Panamá. En el año 1503 se creó en Sevilla la Casa de Contratación de las Indias, organismo que actuaba como una factoría para el comercio, agencia de expediciones y flotas que iban al Nuevo Mundo. Se encargaba también de la administración de los ingresos para la corona de aquella procedencia. Disponía de una escuela de navegantes con buenos profesores. Para aconsejar al rey existía el Consejo de Indias.

Desde aquel 12 de octubre de 1492 hasta que se hiciera realidad la independencia de aquellas tierras en el primer tercio del siglo XIX pasaron más de trescientos años cuya característica general fue la tranquilidad, sin hechos resaltables. Imperaba una vida monótona, perturbada a veces por conflictos de jurisdicción entre autoridades, terremotos, erupciones volcánicas, incursiones de piratas en la costa y alguna rebelión de los indios. La lengua de Castilla se extendió por el Nuevo Mundo y lo mismo la religión católica, lo que dio lugar a que se levantaran grandes catedrales. Se popularizaron las costumbres y modos de vida de los españoles. Se exportaron todas las ramas del saber: ciencias, artes, oficios, y además se fundaron universidades. Lentamente se iba realizando el proceso de asimilación y de mestizaje. Esencial en el proceso de colonización fue la labor de los misioneros, que tanto enseñaron y ayudaron a los indios. Según enseña el profesor Mario Hernández las ciudades eran la base y fundamento de la colonización.

Sobre el trato dado a los indios en la colonización se ha escrito una leyenda negra, especialmente por parte de fray Bartolomé de las Casas. Bien es cierto que en este tipo de obra humana siempre hay luces y sombras, pero por los estudios realizados se puede afirmar que gran parte de esa leyenda falsea la realidad, basta leer las leyes que dictaron los Reyes Católicos para la protección de los indios. Así lo demuestra el testamento de Isabel la Católica en el que la reina indica las normas a seguir en la política protectora de los indios, base para la legislación a lo largo del periodo colonial.

LA EMANCIPACIÓN. La independencia de Iberoamérica en el primer tercio del siglo XIX es uno de los capítulos más trascendentes de la historia universal. Para abordar su estudio hay que considerar la extensión territorial donde se desarrolló, pues se trataba de un conflicto continental. La emancipación tuvo la misma grandeza épica que la conquista tres siglos antes; otra vez marchas inacabables como la del general San Martín atravesando los Andes o la marcha de Bolívar yendo de Guayana a Bogotá. Se trataba de una auténtica guerra civil, sin olvidar que durante la rebelión hubo regiones y países que durante un tiempo fueron leales a España, del mismo modo que hubo jefes militares realistas (del rey) que ocuparon puestos notables en las nuevas naciones. En el fondo, en aquella tremenda y sangrienta guerra civil latía, como en la península, la disensión entre liberales y absolutistas. Asimismo, está probada la estrecha relación, a través de las logias masónicas, entre los militares que se pronunciaron en España en 1820 y los líderes de la emancipación americana.

En un conflicto de esta naturaleza las causas de la insurrección son varias y complejas. En principio destaca el grado de madurez alcanzada por la sociedad hispanoamericana después de tres siglos de trasvase cultural, así como su desarrollo económico. Factores inmediatos son: descontento de la burguesía criolla, culta y rica, dominadora de la administración local, pues se consideraba postergada debido a que los cargos políticos relevantes eran reservados a los peninsulares; también se quejaban de la falta de libertad de comercio e industria. Los criollos, principales artífices de la emancipación, eran americanos de estirpe española, estimaban como propias aquellas tierras por haber nacido en ellas, a la vez que consideraban que los españoles residentes eran opresores. Muchos de ellos viajaron a la península y a otros países de Europa donde absorbieron las ideas enciclopedistas francesas, máxima expresión de la Ilustración, cuyo racionalismo y sus ideas de libertad e igualdad se propagaron por el Nuevo Mundo, lo que contribuyó a generar el conflicto secesionista. Factor sustancial para la rebelión fue la crisis política en España, consecuencia de la guerra de la Independencia y la ausencia del rey Fernando VII, más la posterior pugna entre liberales y absolutistas que dio lugar a que unas minorías (los criollos) se hicieran con el poder mediante una acción bélica sediciosa, sin capacidad de respuesta por parte del gobierno de Madrid. También, la independencia de las colonias inglesas de América del Norte señaló el camino a las colonias españolas. Al respecto, cabe decir que carece de fundamento la versión difundida por los ‘patriotas americanos’ en el sentido de que la causa principal de la emancipación se debió a la ’tiranía’ española, versión que ha sido desechada totalmente.

Las principales figuras del levantamiento y los episodios más importantes del conflicto fueron:

Francisco de Miranda (1752 - 1816), El Precursor, general caraqueño, masón, viajó por Europa para pedir apoyo; desde USA organizó una expedición que fracasó. Luchó junto a Bolívar en Venezuela. Derrotado y obligado a capitular, fue entregado por Bolívar a las tropas leales; conducido como prisionero a España, murió en el penal de La Carraca (Cádiz).

Simón Bolívar (1783 - 1830), El Libertador, general y político caraqueño, de familia vasca. Viajó por Europa, se afilió a la masonería y en Roma juró ‘libertar a América del yugo de sus tiranos’. En Londres conspiró con Miranda. Liberó Venezuela y Colombia.

José de San Martín (1778 - 1850). General argentino. Estuvo en la guerra de Independencia española y después se fue a Buenos Aires. Atravesó los Andes y liberó Chile.

Antonio José de Sucre (1795 - 1830). General venezolano que luchó a las órdenes de Bolívar. Liberó Ecuador y Perú. Fue presidente de Bolivia. En una emboscada murió en Colombia.

La cronología de la emancipación se desarrolló en tres períodos, siendo primero el llamado ‘época de los precursores’ durante el reinado de Carlos IV, cuya figura más característica de esta etapa fue Francisco de Miranda. El segundo período coincide con la guerra de Independencia española (1808 - 1814). Es el tiempo en que comienzan los movimientos de rebeldía: 1) México (sublevación de los curas Miguel Hidalgo y José Mª Morelos). 2) Venezuela, con su figura: Simón Bolívar. 3) Virreinato del Río de la Plata, con su figura: José de San Martín. 4) Resistencia española: Perú, destaca el virrey Fernando de Abascal. El tercer período coincide en el tiempo con el conflicto en España entre absolutistas y liberales (1814 - 1820). 1) En 1816 se proclama la independencia de Argentina. 2) San Martín atraviesa los Andes, vence en la batalla de Chacabuco y se independiza Chile (1818). 3) Bolívar vence en la batalla de Boyacá y se independiza Nueva Granada, o sea, Colombia (1820), vence también en la batalla de Carabobo y se independiza Venezuela (1823). 4) Sucre vence en la batalla de Pichincha y se independiza Ecuador (1823). 5) En 1821 se independizó México. 6) También en 1821 se declararon independientes los países de Centroamérica y se anexionaron nominalmente a México. 7) En 1811 José Gervasio Artigas proclamó el final de la dominación hispana en Uruguay, en el mismo año se emancipó Paraguay al pronunciarse Pedro Juan Caballero. .8) Perú, último bastión español, se independizó después de la batalla de Ayacucho (1824), que puso fin a la guerra de la independencia sudamericana, lo que supuso el final del imperio colonial español en América, excepto Cuba y Puerto Rico. Era el final que deseaban las potencias europeas y EE.UU. Los indios estuvieron pasivos en el conflicto, si acaso lucharon en las filas realistas, excepto en México.

No se piense que la independencia de las nuevas naciones se logró de una en una. Hubo varias uniones y anexiones que se fueron deshaciendo a lo largo de los años siguientes, hasta que adquirieron su configuración actual. Dada su debilidad, los nuevos estados quedaron bajo la dependencia económica de Inglaterra, primero, y de Estados Unidos después. La emancipación de los territorios hispanoamericanos supuso que se rompieran las relaciones políticas y económicas con España. No obstante, en el reinado de Isabel II los nuevos estados fueron reconocidos oficialmente.

Si al amable lector le ha gustado el tema de este artículo le recomiendo que tome un buen libro de historia de España y se empape de tan apasionante capítulo de nuestra historia.