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“La mala suerte viene sola, y la buena consiste en aprovechar las oportunidades”

José Antonio Flores, veratense en edad de jubilación, pero aún activo al frente de Navarro Segura y Vera Import, es el mayor facturador de coches de gama baja, media y alta de la provincia.

José Antonio Flores, presidente grupos Navarro Segura y Vera Import

ALMERÍA HOY / 20·10·2019


Veratense en edad de jubilación pero activo como siempre. José Antonio es esencialmente energía, empuje, pasión por la renovación. El hombre disfruta del cariño que se ha ganado en la calle. El empresario de sus pujantes empresas que le han llevado a convertirse en el mayor facturador de coches de gama baja, media y alta de la provincia.
Flores, el de la Seat, empezó como se empieza cuando apenas se tiene nada, desde abajo y haciendo los días largos en su puesto de trabajo. Primero a las órdenes de otros y después convirtiéndose en gestor audaz.
Su nombre abre puertas y esperanzas a quienes acuden a él. Y así a lo largo de toda su vida. Una vida que llega marcada por el prestigio, la amistad y la valía. Un día se puso con la organización del empresariado comarcal y poco después ya era presidente de la Cámara de Comercio.

- ¿Quién es José Antonio Flores?

- Creo que es alguien que mira la vida con ambición pero con humildad. Un trabajador de muchas horas diarias, quizá no hacen falta tantas; una persona que quiere ser consciente de lo que hay a su alrededor. Un hombre que está satisfecho de su familia y sus amigos.
- Su carrera empresarial comienza en Navarro Segura, un modesto taller hace 50 años. ¿Qué recuerda de aquello?
- Eran dos talleres: Francisco Navarro y José Segura, y fue en el verano del 66. Yo tenía 15 años. Los dos años anteriores, mi padre me había puesto a trabajar en la notaría de Juan Díaz y Pedro de Haro. Para entonces, había aprendido a escribir a máquina en casa de Melchor ‘el Churrasca’. Trabajar en la notaría me sirvió de mucho, porque allí iba gente pudiente que me ayudó.
- Empezó a trabajar muy joven.
- Entonces se tenían ganas de trabajar con esa edad, y en casa había que aportar. Todo era trabajo, esfuerzo y dedicación.
- Y cambió la notaría por el taller.
- A la notaría iba los veranos. El resto del tiempo me dedicaba a estudiar. Hice 5º y reválida, estuve un año en blanco y, cuando se implementó el Bachiller superior en Vera, hice 6º y 7º. Mucho más tarde, con 47 años, me diplomé en Alta Dirección de Empresas. Entonces tenía ilusión por desarrollar aquel nuevo trabajo en las oficinas del taller. La notaría era algo demasiado administrativo para mí, que soy más inquieto. En el taller me ocupaba del funcionamiento del sistema de contabilidad, hasta que tuve la fortuna de comprar un coche y vi que así se podía ganar un dinerillo.
- ¿Cómo fue?
- En la comarca sólo vendía coches y motos Andrés Díaz, de Cuevas del Almanzora, que era avisador. Aquí no había concesionarios. Ese verano tuvimos la suerte de que nos visitara don Antonio Ferrándiz, hermano del que fuera tanto tiempo entrenador del Real Madrid de baloncesto. Él era el responsable en Valencia de FEMSA, la empresa que fabricaba componentes eléctricos para los coches de la marca Seat, y nos preguntó si estábamos interesados en representar a esa marca de automóviles en la zona.
- Y le dijeron que sí.
- Recuerdo que nos fuimos José Navarro Segura, Francisco Navarro y yo a Valencia. Nuestro destino era la Avenida del Cid, 152. Fuimos en un 600 matrícula AL-33331 y en taxi al fútbol. Esa tarde jugaba el Valencia con el Betis. Compramos las entradas de ‘preferente de pie’. Le anularon un gol al Betis y Paco dijo que no había derecho. Dos señoras empezaron a decirnos de todo. Le dije a Paco que se callara, porque la íbamos a tener. Anularon un segundo gol y a Paco se le escapó un ¡ay! Tuvimos que irnos con las dos señoras despotricando y poniéndonos verdes. Al final negociamos y abrimos un taller asistencial de Seat, aunque solamente para reparaciones.
- ¿Cómo empezaron a vender coches?
- Contactamos con el concesionario que Modesto García Ortega tenía en Almería para vender por medio de él. Yo me iba a Almería en la Alsina o en autoestop desde la gasolinera de Vera a las 5 de la mañana para matricular el vehículo y traerlo. Cuando vendía una flotilla, cogía a mi padre, a Pedro el Minuto y más gente para venirnos en caravana cada uno con un coche. Vaya historias…
- Jornadas largas del trabajo…
- Nunca he tenido horas para dejar de trabajar. Antes, los candidatos a un puesto de trabajo me preguntaban cuánto iban a ganar. Ahora me preguntan por el horario.
- ¿Recuerda la primera venta que hizo?
- Claro que sí. Con la primera operación gané 12.000 pesetas cuando en la fábrica de calzado de Miguel Jiménez se ganaban 600 a la semana. 12.000 pesetas era muchísimo dinero. Se trataba del coche de un inglés que vivía en La Ribina y se fue tras pelearse con la novia. Dejó el coche allí y la financiera me lo ofreció. Lo compré y lo vendí. Paco Navarro me ofreció dedicarnos a eso y así empezó la sociedad.
- ¿De dónde salió el dinero para emprender el negocio? 
- Estábamos a cero. Pedí prestado a la financiera para comprar el coche, lo vendí y devolví el dinero.
- ¿Se fiaron de usted?
- Así fue, y me aplazaron el pago. Los coches no se financiaban entonces. Todo lo más, a doce meses y con letras de cambio. Ése era el mercado.
- Entonces, hasta aquel día usted no había visto tanto dinero junto.
- Ni siquiera soñaba que alguna vez vería 12.000 pesetas juntas. Equivalía al sueldo de 6 meses.
- ¿Y así le cogió el gusto a negociar con coches?
- Es que el hambre es muy mala y agudiza mucho el ingenio. Sobre todo si tienes ambición. Ojo, digo ambición, no egoísmo. Me encanta la gente ambiciosa y positiva. Con los pusilánimes y negativos me llevo bien, pero ésa no es mi línea.
- ¿No le gustan las personas que le muestran inconvenientes?
- Hay que distinguir entre quienes te hacen ver los aspectos malos de cualquier asunto y los que desde que se levantan hasta que se acuestan no hacen otra cosa que contar dramas y tragedias. A esos les pido que me den alguna noticia buena de vez en cuando, porque te chafan el día. No me gusta que me estén machacando constantemente.
- Hablando con usted se nota de inmediato que el mundo empresarial es su tema favorito.
- Es lo que mejor conozco. Me preocupo por saber cada día más acerca de las empresas, aunque he de confesar que ahora sigo la cosa más a distancia, porque son mis hijas las que llevan adelante los negocios. No es que no me preocupe, pero sí un poquito menos. La empresa siempre me ha encantado y sé que moriré con las botas puestas.
- Usted es muy gran lector, ¿todo lo que lee está relacionado con el mundo de los negocios?
- No. Un libro que me encanta es Todo un hombre, de Tom Wolfe.
- Tom Wolfe, uno de los grandes del periodismo.
- Procuro leer a quien me puede hacer crecer. Libros como el que le he citado no son tal vez los más amenos, pero sí los más interesantes. Uno tiene que intentar estar al día. En el mundo es preciso estar preparado y tener suficiente conocimiento de aquello a lo que te dedicas. En mi caso, sobre la empresa.
- Para un triunfador como usted, ¿dejar un libro a la mitad es comparable a abandonar un negocio porque no se le augura un buen final?
- Al fundar una empresa, como en todo acto de creación, aportas junto al equipo que te acompaña una ilusión inmensa. Elegir un buen equipo es fundamental para el éxito de cualquier negocio. Fastidia muchísimo abandonar un proyecto, pero persistir en uno fallido sólo acarrea ruina para el empresario y para su entorno. Es preferible siempre buscar alternativas y cerrarlo antes de que arruine todo lo demás que se ha logrado.
- Sin embargo, la mayoría persistimos y acabamos confiando en que las cosas pueden cambiar mañana.
- Un gran error.
- ¿La vida es justa?
- Todos creemos lo contrario. La mala suerte viene sola, y la buena consiste en aprovechar las oportunidades. En la vida todo es fruto del esfuerzo, la dedicación y también de la formación, el conocimiento y las actitudes. Vivir no es fácil, y fuera de la casa de uno hace mucho frío.
- ¿Las oportunidades se presentan en función de la capacidad de cada uno?
- En absoluto. Si te rodeas de buenas personas tendrás buenas oportunidades, pero si no eres capaz de transmitir confianza las oportunidades no te llegarán jamás. Por eso es muy importante la preparación. Es fundamental hacer un estudio previo antes de abrir una empresa. Sin ese requisito, será un milagro que funcione un negocio. Lo mismo ocurre cuando se contrata a familiares y amigos por el mero hecho de serlo, en vez de a las personas más adecuadas. O pagar menos al trabajador. Ese criterio conduce inexorablemente al fracaso. Las oportunidades hay que trabajarlas y acometerlas con seriedad. Con mucha seriedad.
- ¿La vida acaba siendo justa con uno?
- Me gustaría creer que sí, pero todos conocemos personas que realizan denodados esfuerzos y no consiguen salir adelante.
- ¿Por una injusticia o por falta de planificación?
- Conozco casos de todo tipo, y no todo se sabe, porque la gente suele callarse sus balances. Hasta en las peores crisis es preciso ofrecer sensación de fortaleza. Si no es así, el banco no te va a dar ni un euro.
- ¿A los bancos hay que ir con soltura?
- Hay que demostrarles que no los necesitas.
- Lo malo es que hoy tienen más información y nos conocen mejor que nosotros mismo.
- Afortunadamente. La digitalización va avanzando a ojos vistos, pero llegará el momento en que se dispare exponencialmente y es necesario estar preparados para asimilarla. Hay muchas personas incapaces de conducir coches que se producen hoy porque incorporan aplicaciones digitales cuyo funcionamiento no alcanzan a comprender. Por eso es preciso formarnos y crecer en conocimientos para poder asumir lo que nos viene.
- Oiga, a usted, que es el primer vendedor de automóviles de la provincia, ¿le gustan los coches?
- A decir verdad, no me ilusionan. Si tengo la ocasión, prefiero ir de copiloto. Pero siempre que tenga confianza de que voy seguro.
- ¿Cuál fue el primer coche que tuvo?
- El primero coche serio fue un 124 usado AL-7441-A. Con él me fui de viaje de novios y lo cambié nada más volver por otro 124. El modelo LS. Entonces, un maravilla.
- ¿Qué significa eso de ‘serio’?
- Antes usaba coches de mi padre, como un 600 primero y un 850 después. Con esos nos apañábamos toda la familia.
- ¿Y cómo ha asimilado profesionalmente todos los cambios que han ido sucediéndose en los automóviles desde entonces?
- Formándome para adaptarme a ellos. Hoy los coches son semiautónomos y las medidas de seguridad que traen son extraordinarias. Algunos detectan que das una cabezada o toman las curvas sin salir del carril. Hoy, los coches te despiertan con un pitido sugiriéndote que pares para tomar un café. Si no lo haces, aparca solo. Si quieres adelantar pero hay otro vehículo circulando a tu izquierda, te mantiene en el carril por el que vas y reduce la velocidad para no alcanzar al que va delante. ¡Y aún no hablamos de los vehículos autónomos, sino de ayudas a la conducción!
- ¿No supone un sacrilegio todo eso que me está contando para los que gustan conducir?
- Esos comprarán otros modelos con cambio manual, pero le diré que, a partir de cierta gama, el 50% de los coches que se venden son de cambio automático.
- ¿Cuántas personas trabajan para usted?
- En el sector de la automoción, unas 200 directamente.
- ¿En cuántos talleres?
- En Almería, el edificio de Audi tiene dos plantas de 2.500 m2; el de Volkswagen cuenta con un total de 6.000 m2; el taller de chapa y pintura que hay enfrente 6.500 m2. Además, contamos con una nave de 1.400 m2, un solar para almacén de 3.400 m2 y un servicio de alquiler de vehículos por horas. Para que se haga una idea, Seat tienen en Vera 1.400 m2.
- ¿Cuál cree que fue el salto clave en el desarrollo de su grupo de empresas?
- La verdad es que el salto fue de vértigo y abruma. Y fue posible gracias al extraordinario equipo con que cuento, que aúna talento, experiencia, ganas y una capacidad enorme.
- Dijo antes que ahora ha puesto gran parte de la gestión en manos de sus hijas, ¿ha llegado la hora de apartarse y dejar paso?
- Los tallos nuevos nacen de los troncos viejos. Yo no estoy jubilado, pero tengo ya una edad. La continuidad de toda empresa es un problema que se resuelve con una juventud que asegure el relevo. Ahora me dedico a tareas de asesoramiento y, por supuesto, a estar pendiente. Sin mis hijas no hubiéramos podido desarrollar la sociedad como lo hemos hecho. Yo empujé, pero ellas son las que tiran del carro. Empezaron trabajando fuera porque quería que supieran qué era una empresa y la disciplina que exige. Pero el punto de inflexión tuvo lugar en 1985. Nosotros éramos agentes de ventas y taller asistencial dependiente de Almería, primero, y de Olula del Río después. Seat apostó por nosotros, solicitamos ser concesionario y conseguimos serlo.
- En su despacho figuran en lugar preferente reconocimientos y fotos que marcan momentos de su vida, ¿se considera un hombre de éxito?
- Me considero un hombre afortunado porque he tenido personas buenas y muy queridas que han estado conmigo o me han dejado participar en proyectos. Como todo ser humano he conocido el temor al riesgo, la inseguridad y la cercanía de una mano amiga. El balance es para mí muy satisfactorio y me ayudado a entender que vivir es una cadena en la que das y recibes.
- Como los premios a la excelencia que colecciona al mejor concesionario de España.
- Es verdad el grupo Volkswagen nos ha premiado con mucha generosidad.
- ¿Cuántos premios ha recibido su empresa? 
- No lo sé con exactitud, pero bastantes más de lo que podía esperar. Gratifica mucho que el trabajo sea reconocido.
- ¿Le gustaría vivir eternamente?
- No. La vida tiene sus etapas y, cuando no pueda valerme por mí mismo, no pintaré nada aquí.
- ¿Y si pudiera valerse? Porque la Medicina avanza una barbaridad.
- Vi a una mujer que cumplía 103 años y todos la felicitaban por haber llegado a esa edad, pero ella decía que había sufrido mucho enterrando hijos y nietos. Si podemos estar todos, querré seguir en el paquete de los vivos, pero si no es posible, no.
- Dada la ilusión con que aborda la expansión de sus empresas, ¿se quitaría algunos años para poder dirigir en primera línea?
- Hace unos años, cuando cogimos la representación de Audi y Volkswagen para toda Almería, le dije a mi hija que me gustaría tener 10 años menos para tener más empuje, pero ahora no. Únicamente pido no sufrir.
- ¿Le ha dado la vida más de lo que esperaba?
- Muchísimo más. Yo sólo esperaba tener una familia maravillosa con una mujer y unos hijos y nietos extraordinarios, pero nunca pude haber imaginado que mis deseos iban a verse superados absolutamente en todos los aspectos. Incluso mis hijas han demostrado una enorme inteligencia y gran acierto al elegir a mis yernos.
- Y reconocimiento social. Usted es una de las personas más influyentes de la provincia y en su día presidente de Cámara de Comercio y miembro destacado de la Confederación de Empresarios de Andalucía.
- De nuevo sólo puedo decir que he recibido mucho. Quizá la suerte de haber conocido a personas muy valiosas en lo profesional y lo humano. Ante esto, agradecer muchísimo las atenciones que he recibido.
- ¿Usted dedica el diezmo a los pobres?
- Esas cosas no me gusta comentarlas. Si alguien hace algo con otra persona que necesita no es para anunciarlo. Sé dónde vivo, conozco cosas que pasan a mi alrededor y procuro no mirar hacia otro lado.
- ¿José Antonio, cuál es su primer recuerdo?
- Los cuscurrones de pan que mi abuelo dejaba en una mesita pequeña que había en la cocina de su casa para que nos los comiéramos mi hermano Bartolomé y yo. Me emociona recordarlo.
- ¿Se emociona por su abuelo, por el tiempo pasado y recordado…?
- Es que no sé controlar las emociones. Mi hermano y yo íbamos a la mesa a por el cuscurrón que nos guardaba porque sabía que nos gustaba. En casa nunca faltó para comer, pero no sé por qué siempre me acuerdo de los cuscurrones que nos guardaba mi abuelo.
- ¿Cómo ve el actual momento económico?
- Para producir tenemos que pedir permiso a quien no produce, y así nos va. Creemos que hemos elegido a los mejores y, al cabo de unos meses, nos vemos abocados a nuevas elecciones porque no han sido capaces de alcanzar un mínimo entendimiento, sin embargo, se despiden culpando de todo a los demás. En la empresa es impensable algo así. Estarían en la calle.
- ¿Llegarán a incorporarse alguna vez criterios de eficiencia a la política?
- Los actores de la política se autodenominan ‘partidos’ porque saben que no están completos. Atienden a determinados intereses de un sector de la población. Las nuevas generaciones lo tienen complicado para enderezar la situación. En primer lugar, necesitamos preparación profesional, con una integración entre Universidad y empresa para que éstas puedan contribuir a la formación.
- Pero un sector de los políticos ve al empresario como alguien que sólo se mueve por dinero.
- Eso es una leyenda que tiene poco de cierto. Las empresas tienen una gran responsabilidad social que cada vez va a más. En los países más avanzados existe un mecanismo que articula esa función mediante la colaboración con la Universidad, pero aquí nos conformamos con todo. Hace falta un movimiento que quiera cambiar las cosas.
- ¿Un movimiento?
- Ningún cambio vendrá por sí solo. Yo no aspiro a que nos pongamos de acuerdo los 48 millones de españoles, aunque sí los que ocupan puestos de responsabilidad. Lamentablemente, cada uno tira para lo suyo, pero nunca debemos olvidar que la democracia es la más hermosa fórmula para la convivencia. No se trata de que tengamos que estar todos de acuerdo, sino de saber y poder vivir en desacuerdo.
- No obstante, para conseguir lo que usted postula sí es necesaria una mayoría.
- Que hay que trabajarla. Esa es la función de los políticos.
- ¿Para eso tendrían que sentir el aliento de la sociedad en la nuca?
- Exactamente. Habría que acabar con la dictadura que existe en los partidos, donde el aparato o un señor elige quiénes integran las candidaturas en todas las circunscripciones. De esa manera, los aspirantes sienten más dependencia de su jefe de filas que del pueblo.
- ¿España funciona gracias a sus políticos o a pesar de ellos?
- Unas veces gracias a ellos y otras a pesar de ellos. Tenemos un gran país con todos sus problemas e inconvenientes.
- Y una deuda de más de un billón de euros.
- Y un millón y medio de personas entre 50 y 65 años jubiladas de manera anticipada estando perfectamente hábiles para trabajar, pero cobrando mientras tanto un subsidio que pagamos el resto de españoles.
- ¿Le parece mal?
- ¡Claro que me parece mal! pero tenemos que convivir en desacuerdo.
- ¿Por qué apoya a los medios de comunicación?
- Porque son la esencia de la democracia. Lo tengo clarísimo. Nosotros no nos anunciamos pensando en la rentabilidad comercial. Sé que el 50% del gasto que hacen mis empresas en publicidad es fallido, pero ¿qué 50% es? Pero no es ésa la cuestión, sino lo importante que son los medios para que una sociedad avance en la conservación de las libertades y en la depuración de sus defectos, y en el alcance de las metas que se plantea. Para eso y para más, los medios de comunicación libres son imprescindibles.