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“Dichosos los pueblos, villas y lugares donde aún se oyen las campanas”

Amancio Prada y Juan Carlos Mestre cautivaron al público de Oria y fueron seducidos por el tañer de las campanas de la Basílica del pueblo.


Amancio Prada en un instante del recital

ALMERÍA HOY / 03·08·2019

Recital memorable el protagonizado el pasado jueves en el Mirador de la Ermita de San Gregorio, en Oria, por el cantautor Amancio Prada y el poeta y grabador Juan Carlos Mestre. Los dos artistas leoneses cosecharon una cálida acogida por parte de casi medio millar de espectadores que se deleitaron con las canciones y poemas musicados e interpretados por este dúo artístico que comparte escenario desde hace más cuarenta años.

Amancio Prada y Juan Carlos Mestre ofrecieron un recital escénico, fruto de un diálogo artístico que músico y poeta iniciaron hace varias décadas. Abrió boca el compositor del Bierzo con su guitarra, quien tras cantar un poema de Agustín García Calvo se detuvo en uno de los Romances y Canciones del Reino de León: “Del amor que quita el sueño”. Observador del entorno, Amancio Prada hizo un guiño al tañer de las campanas de la Basílica de las Mercedes –“dichosos los pueblos, villas y lugares donde aún se oyen las campanas”- y mostró su reconocimiento a los padres que se han entregado a su trabajo en las zonas rurales para proporcionar una mayor formación a sus hijos, con “Jaula en el pecho”. El soneto de Miguel Hernández “Por una senda”, la “Salutación elegiaca a Rosalía de Castro”, de Federico García Lorca, el canto a la “morriña” gallega de la propia autora gallega “Adiós ríos, adiós fontes” , los animados ritmos de “Fandango” y “La canción del conde Arnaldos” cerraron la primera parte de esta actuación, incluida en el programa de los Rincones de Música y Palabra, que desde hace diez años organiza el Área municipal de Cultura, con la colaboración de la Diputación Provincial.

CAVALO MORTO

La segunda parte del recital estuvo protagonizada por los dos artistas sobre el escenario, quienes presentaron su último trabajo conjunto “Cavalo Morto”, sobre el que ha subrayado el escritor García Trapiello: “No le faltaba nada al poema, pero se ganó la música que lo engrandece. El Responsable: Amancio Prada, que unió la voz del poeta a la suya, a su guitarra y su zanfona, más violonchelos, acordeón o mandolinas, y grabó esta última joya en el Museo de Instrumentos en Urueña (...) El resultado: un primoroso libro-disco con ilustraciones del propio Mestre (...) Esa música de Amancio se hace nana imprescindible para que los sueños vuelvan a poblar la noche oscura del alma”.

Al tema que da nombre el libro-disco siguieron otras canciones de preciosísima interpretación: “Compañerita” y “Antifona de Otoño” para degustar un excelente “Salmo de los Bienaventurados” acompañado del acordeón del poeta, y un sentido y exquisito “Retrato de Familia”. Un clavado poema chino de Mestre, dio paso a “Amor mío señor mío”, una conmovedora reflexión sobre el epitafio de la estela funeraria de doña Jimena Núñez, en el Monasterio de San Andrés de Espinareda. Tras la Antífona de Otoño en el Valle del Bierzo, el público, en pie y entregado, regaló un prolongado aplauso de admiración y reconocimiento que fue respondido con algunos bises por parte de estos dos juglares de la mística y la palabra que han tenido a bien sembrar su arte universal sobre estas tierras del Sur.