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Educación aviva nuevos fuegos en el Levante almeriense

La comunidad educativa de Cuevas del Almanzora pide una “solución sensata” para el aula de atención especial, y la del Simón Fuentes de Carboneras no quieren perder una línea para los niños de 3 años


Protesta en Cuevas del Almanzora

ALMERÍA HOY / 13·07·2019

La decisión de la Delegación de Educación de implementar un aula para alumnos con problemas graves de movilidad y otros que requieren atención especial a costa de reducir una de las ya insuficientes aulas de tecnología, así como suprimir la biblioteca, ha incendiado a la comunidad educativa del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) El Jaroso de Cuevas del Almanzora.

También ha prendido el fuego entre los padres y profesores de infantil del Simón Fuentes de Carboneras, que ya saben que verán suprimida una línea en el primer curso, es decir, que los 28 niños de 2 y 3 años que ya están inscritos se amontonarán en una sola clase, incluyendo a los 3 que ya han sido diagnosticados como acreedores de atención especial, y todo eso sin el profesor de apoyo que perderán junto con la línea.

EL JAROSO
En el caso de Cuevas del Almanzora, el profesor de Física y Química José Calahorra en el IES El Jaroso reconoce que “el Centro necesita un aula para los alumnos con graves problemas de movilidad y aprendizaje. De hecho, hace tres años que otros tantos alumnos tienen que desplazarse a Vera por falta de un aula para ellos debido a una falta de previsión, porque la Delegación conocía la existencia de esos chicos desde que comenzó su escolarización”.

Sin embargo, Calahorra no comparte la decisión de la Administración. “Quieren implementar esa aula, pero sin crear nuevos espacios. Pretenden restar 38 m2 y dejar en 70 m2 una de las dos salas destinadas a taller de que dispone el Instituto, que cuenta con casi mil alumnos. Un centro así debería tener 6 aulas de prácticas según la ratio que la Consejería de Educación incumple. Los muchachos están hacinados en esas clases y quieren reducir aún más una de ellas”.

“Además –dice María del Carmen Mula, portavoz del AMPA del centro-, la delegada ya nos ha asegurado que se van a cargar también la biblioteca, y los libros los pondrán en estanterías que rodearán las paredes del Salón de Actos. Nosotros ya les propusimos otras soluciones más racionales y de sentido común, como la instalación de un aula prefabricada o implementar el aula de atención especial en las dependencias del Centro de Formación de Profesores que, además, está a la entrada del IES, pero en Educación se han enrocado y no se avienen a razones”.

Los padres de alumnos han salido a la calle a manifestarse, como hicieron el pasado 25 de junio, y a recoger firmas. También han buscado el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad.

“Yo siempre estaré con los alumnos, sus padres y la comunidad educativa de la ciudad –afirma el alcalde Antonio Fernández Liria (PSOE)-. Aquí lo que hace falta es un nuevo Instituto, porque el único que existe en Cuevas alberga ya a un millar de muchachos y no tiene espacio material para tantos”.

“En cualquier caso, es preciso recordar que estamos hablando de una solución provisional para este curso en tanto se adopta una definitiva, y es cierto que cuando vinieron los técnicos de Educación a medir tuvieron que desechar alternativas como la del aula prefabricada porque literalmente no cabía”, concluye el regidor.

De todos modos, padres, alumnos y profesores están ahora ideando estrategias de presión. “La delegada nos ha pedido que la dejemos en paz durante las vacaciones, pero no pensamos hacerlo. Está en juego la educación de nuestros hijos”, dice María del Carmen Mula, quien añade estupefacta que “de todas formas, todavía no han iniciado las obras y el curso empieza en menos de dos meses, por lo que tampoco sabemos cómo va a comenzar. Igual se inaugura sin aula de atención especial, sin biblioteca ni salón de actos y con un taller menos”.

SIMÓN FUENTES

No menos indignados están los padres de niños de 2 y 3 años del colegio Simón Fuentes de Carboneras, porque ya les han comunicado que el curso que viene dispondrán de una sola línea para el primer curso de infantil.

“El problema surge por la inflexibilidad de la Consejería de Educación a la hora de aplicar las ratio -explica una portavoz de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro escolar-. En primero de Educación Infantil hay 28 niños inscritos, de los que tres requieren atención especial, además de otro niño que no está diagnosticado, pero de quien ya ha advertido la guardería que presenta un cuadro de problemas que así lo calificaría”.

“La Delegación se enroca en que cumple la normativa vigente, que estipula que no debe haber más de 25 niños por aula, pero establece que de manera excepcional puede aumentar el número de alumnos hasta 28, justo los inscritos en primero de infantil en el Simón Fuentes. También fija Educación en 3 el número máximo de críos que precisan atención especial en cada clase, exactamente los que hay este año matriculados, por lo que es cierto que la ley permite la supresión de una línea, como ha hecho la Consejería”.

“Sin embargo -añade esta madre-, los políticos deberían mostrar cierta flexibilidad en la aplicación de la norma. Deberían entender que no es lo mismo gestionar una clase de 28 niños de 12 años que una con 28 de 2 y 3, incluyendo el tope legal de los que requieren atención especial, a los que, además es preciso añadir 4 que no entienden el español y, por tanto, precisan un cuidado también especial”.

El problema alcanza una mayor dimensión si añadimos que, al perder esa línea de Educación Infantil de la que hasta ahora gozaba el Simón Fuentes, también se pierde la plaza de educadora de apoya que existía al haber seis líneas, mínimo para dotar al centro de ese puesto.

Por otra parte, el AMPA apunta una característica del centro que puede contribuir a agravar la situación y crea alguna incógnita. Se trata del único colegio del pueblo adscrito al transporte escolar, lo que significa que todo niño que llegue a cualquiera de las pedanías estaría obligado a inscribirse en él. “¿Qué pasará entonces? ¿improvisará educación una línea nueva de la noche a la mañana? ¿se saltará a la torera su propia norma?” Son preguntas que se hacen los padres.

Se da la circunstancia de que el alcalde de Carboneras, José Luis Amérigo (PSOE), es maestro en ese centro, y en ambas facetas asegura estar “del lado de los padres y madres, los niños y los compañeros docentes”.

“El problema no es nuevo y ya hace unos años medié con la entonces delegada de Educación y hoy alcaldesa de Huércal Overa, Francisca Fernández (PSOE). Entiendo y comparto las reivindicaciones de la comunidad educativa de mi colegio, pero también comprendo que existen unas reglas del juego que cumplir y la Administración es la menos indicada para saltárselas”.

CURA VALERA

Estos dos incendios se unen a los existentes en Huércal Overa y Pulpí por la negativa de transporte escolar a los alumnos que no se matriculen en centros escolares a los que no han sido asignados previamente por la administración.

También siguen encendidas las 39 brasas de otros tantos muchachos a los que no se permitido la matrícula en el IES Cura Valera, pese a haber espacio suficiente, por no ser el centro al que está adscrito su colegio de origen.

“La Delegación nos dice que, de momento, este es el criterio de admisión que hay, y que ya veremos qué ocurre el año que viene”, revela el portavoz del AMPA Antonio Martínez.

En ese sentido, María del Mar Meca (Cs), que será la responsable de Educación en el nuevo gobierno municipal, asegura que “estas situaciones se van a arreglar, y para eso hemos empezado a trabajar para cambiar las normas y adaptarlas a la realidad de los ciudadanos de pueblos como Huércal Overa, pero también de otros como El Ejido o Roquetas de Mar que sufren en mayor medida estos problemas”.