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Comienza la rehabilitación de la cabria de la máquina de vapor del Barranco Chaparral

Se trata de la máquina más antigua de las que quedan emplazadas en su lugar de origen en Andalucía, y la tercera en España.


Imagen que presentaba la cabria ayer por la mañana.

ALMERÍA HOY / 26·03·2019

El Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora ha comenzado las obras de restauración de la cabria de la máquina de vapor que se ubica en el Barranco Chaparral, junto a la barriada de Los Lobos, una asignatura pendiente tras la obrada sobre el resto de la instalación hace 15 años.

La máquina fue redescubierta por Diego Collado y el profesor Andrés Sánchez Picón entre la vegetación que la mantenía oculta. Fue construida por ‘La Maquinaria Terrestre y Marítima’ de Barcelona en 1873, según la placa que la identificaba y que fue robada poco después de ser restaurada la primera fase. Otra placa, que no ha sido sustraída, es la que identifica al ingeniero montador, Paul Colson, y el lugar donde se fabricaron los distintos elementos del mecanismo. En ella se puede leer ‘P. Colson Ingenieur Reading Iron Works Limited Constructeurs Angleterre’. Esa plancha ha sido imposible desgajarla porque está prácticamente soldada por el óxido, pero algunos elementos han sido aserrados, tal vez para su venta como chatarra.

“Toda la instalación es importante –afirma Enrique Fernández Bolea, cronista oficial de la ciudad-, pero lo fundamental es que ese conjunto se puso en valor en el barranco de El Chaparral, en Sierra Almagrera, es decir, en el lugar en que funcionó, en la mina Encantada. Además, tiene un valor trascendental porque son muy pocas las instalaciones similares conservadas. En el caso de Andalucía es la única de extracción que ha llegado a nuestros días con esas características, y en el total del país es la tercera, por tanto, fue muy acertado que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía la declarase Bien de Interés Cultural y que, posteriormente, llevase a cabo su puesta en valor”.

El montador de la máquina de vapor de la mina Encantada en el barranco Chaparral fue Paul Colson, un ingeniero mecánico belga que vino a El Jaroso por primera vez en el año 1846 y en 1850 volvió para instalar el primer ingenio de esas características que se alzó en Sierra Almagrera para la extracción de agua. Esa máquina se fundó en la demarcación de la mina Constancia y era de 100 cv. Tenía como función el desagüe de las minas, que estaban amenazadas de inundación y, por tanto, de un serio peligro de cierre.

Entonces no había aquí conocimiento técnico para realizar algo así, por lo que tuvo que ser importada con el ingeniero que la montó. Los responsables de la explotación que propiciaron esa instalación, así como los ingenieros directores de esa sociedad minera, consideraron oportuno que, ante la infinidad de problemas que suponían que iban a surgir con el mantenimiento de la máquina, sería interesante que Colson se mantuviese en la zona, y lo contrataron a sueldo.

Después, el ingeniero vio la oportunidad de hacer negocio dotando de tecnología de vapor a otras minas. Así, en 1866 se incorporó la primera máquina para la extracción de mineral y el acceso y salida de mineros en Purísima Concepción y, a partir de ahí, otras muchas. No eran tan potentes como aquellas primeras, contaban con 8, 10 y 12 cv, pero requerían para su instalación, mantenimiento y reparación de los conocimientos que, en la comarca, sólo Colson tenía. Se tiene constancia de que llegó a instalar unas 45 entre Sierra Almagrera y el coto minero de Herrerías.

“Tenemos la fortuna –concluye Enrique Fernández Bolea- de que esta máquina cuenta con un relato histórico propiciado por hallarse en su entorno. Deberíamos aprovechar esa coyuntura, que no suele ser tan común. No es tanto el esfuerzo que necesita su mantenimiento, pero será más caro intervenir a medida que avance el tiempo sin actuar, y muchos de sus elementos serán irrecuperables. Sin embargo, si se planifica un programa de intervenciones, será bastante menor el coste que si lo hacemos cada diez o doce años o, simplemente, no actuamos, lo que será causa de su irreparable pérdida”.

El alcalde, Antonio Fernández, se ha mostrado muy satisfecho del inicio de la restauración de este elemento tan importante para el patrimonio de Cuevas del Almanzora.