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"Le desahucié porque vendía cocaína en mi local y se enganchó a la luz ilegalmente"

El propietario de un local de ocio de Garrucha asegura que compró y pagó la droga a su inquilino para comprobar que eran ciertos los rumores que circulaban al respecto


Imagen del Sabrosón

ALMERÍA HOY / 09·02·2019

José García es el propietario de un local de ocio "con licencia desde 2001" en Garrucha que asegura que compró y pagó cocaína a su inquilino para comprobar que eran ciertos los rumores que circulaban al respecto por la localidad.

El establecimiento en cuestión fue noticia recientemente porque una pareja que se lo había arrendado denunció al Ayuntamiento en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad por un presunto delito de prevaricación administrativa.

El cuerpo de la denuncia interpuesta por los gestores del establecimiento conocido como 'Sabrosón' se sustentaba en que el Consistorio supuestamente permitía la apertura de un bar de copas, esta vez con el nombre de 'La Esencia', sin licencia de apertura y actividad en el mismo local que le habían cerrado a ellos precisamente por carecer de esos permisos.

La alcaldesa desmintió los hechos, y aseguró en RADIO ACTUALIDAD que los nuevos administradores habían realizado las obras de adaptación que exige la normativa para el uso del local como bar musical, que así lo certifican los informes de los técnicos municipales y que, por tanto, les fue concedida la licencia con anterioridad a su reapertura.

Después, el propietario del local, José García, afirma que fue él quien desalojó a los anteriores inquilinos "porque vendían droga y se engancharon ilegalmente a la luz". "Había escuchado rumores, así que decidí comprobar si era cierto lo que se decía. Una noche acudí al bar y le pedí a Javier [Ruiz, nombre del gerente del Sabrosón] que me vendiera cocaína. Me la vendió y se la pagué, por lo que decidí echarle de allí. Yo tenía licencia para vender alcohol, no estupefacientes".

"Más tarde -continúa García-, comprobé que se había enganchado al contador de la luz ilegalmente. Le habían cortado el suministro porque no pagaba. Llegó a dejar 3.000 euros colgados que aún me debe".

"Además, cuando entró en el local, le dejé maquinaria y útiles por valor de 40.000 euros, según consta en el inventario adjunto al contrato. Sólo dejó un botellero. Lo vendió todo".

"Yo le desalojé, él me denunció y el juez archivó su demanda. Pensé en ponerle una querella por todo lo que he contado, pero para qué iba a hacerlo si no iba a conseguir nada", explica José García.