La comarca más seca pierde el 64% del agua para abastecimiento

La dirección de la empresa reconoce que las fugas continúan en aumento en una red que pierde 6,4 litros por cada 10 que entran en ella.


Imagen actual de un depósito de Galasa en la barriada cuevana de Las Cunas con una ostensible pérdida de agua

ALMERÍA HOY / 15·08·2018

Muchos dicen que las únicas leyes que se cumplen a rajatabla son las de Murphy, una de las cuales sostiene que cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar.
Pues bien, la empresa que se ocupa de gestionar el ciclo integral del agua en casi todo el Levante almeriense y buena parte del Almanzora parece empeñada en demostrar la vigencia de esa norma y, en ese sentido, cada vez que actualiza sus datos es para ponerlos peor. Lo último que ha trascendido es que las pérdidas de agua que se producen en su red alcanzan ya el 64% de la que inyecta a ella desde la desaladora de Carboneras.
Pero antes de seguir aportando datos, hagamos un poco de historia.
 La situación de Galasa era ya insostenible a finales de 2016. De hecho, la empresa parecía abocada a la desaparición. Por entonces, sus gestores admitían unas pérdidas anuales que cifraban en torno a los tres millones de euros. Esas pérdidas se debían, según los directivos de la empresa pública provincial, a unos precios que llevaban demasiado tiempo sin actualizar y a las fugas que se producían en una red a todas luces antigua y obsoleta, “porque muchos alcaldes preferían gastarse el dinero en obras visibles en la superficie de sus pueblos antes que en reponer tuberías enterradas y, por tanto, ocultas a los ojos del votante”, coincidían en admitir portavoces de todos los partidos políticos.
En este capítulo, las cifras eran demasiado elocuentes. Nadie daba crédito en esa Junta Accionistas de 2016, que Galasa hubiera comprado en el ejercicio anterior, 2015, 15,4 Hm3 de los que únicamente salieron por los grifos de los usuarios, y pudieron ser facturados, 7,4. Es decir, la propia compañía admitía que se habían producido unas pérdidas de agua en la red del 52%.
La gravedad de la situación propició un acuerdo entre PP y PSOE para lograr salvar la empresa. El pacto se fundaba sobre dos piedras angulares. Por una parte, la urgente actualización de unas tarifas que todos coincidían en que debían subir hasta sufragar el coste del servicio. Por la otra, era igual de apremiante cortar o mitigar la enorme sangría de agua desalada que se compraba a Acuamed, pero que no se cobraba porque se perdía por cañerías que parecían más de desagüe que de abastecimiento. Con ese objeto, todos los partidos con representación en la Diputación firmaron un acuerdo por el que la entidad se comprometía a invertir 6 millones de euros en la renovación de tuberías de la red Galasa durante 2017 y 2018.
Pero la vida continúa, y el 5 de junio de 2017 la dirección de la empresa daba cuenta al Consejo de Administración de que las pérdidas de agua alcanzaron al cierre de 2016 el 60%. O, lo que es lo mismo, que de 13,3 Hm3 comprados a Acuamed, 8 no llegaron al usuario. Traducido a dinero, el déficit subió de los 3 millones a 4.
En este punto, tenemos que decir que la compañía aún no había tenido tiempo material para poner en marcha las medidas aprobadas treinta días antes de cerrar el ejercicio, como tampoco estaban en vigor los nuevos precios del agua. Y llegamos al 31 de julio de este año. Ese día, el Consejo de Administración de Galasa celebraba una reunión. Se trataba de preparar la Asamblea general de socios, que tendrá lugar en septiembre, y de dar cuenta del cierre del ejercicio anterior.
Precisamente aquí fue donde estallaron, como obuses de grueso calibre, las cifras que demostraban la vigencia de la ley de Murphy que hoy nos ocupa. Ese día supimos que la empresa gestora del agua en el Levante almeriense había comprado en 2017 a Acuamed 14 Hm3 de agua a la desaladora de Carboneras, pero solamente facturó 6,4. Ni rastro de los 7,6 restantes.

DEL 52 AL 64% EN TRES AÑOS 

 Eso significa que el 52% de agua perdida en 2015, que subió al 60% en 2016, alcanzó en el pasado año el 64%, pese a que los 6 millones inicialmente previstos para mejorar la red de Galasa se han incrementado en 2 más, siendo 8 millones los presupuestados ya para tal efecto. Pero es que ninguna de las obras previstas ha sido llevada a cabo aún, aunque ya han comenzado los procesos de licitación de las primeras.
Sí hay mejores noticias en lo concerniente a la evolución de las cuentas de la compañía. Así, el déficit con que cerró el año pasado se redujo considerablemente, hasta quedar en 1,3 millones. La tercera parte que las generadas en 2016. Este resultado viene motivado por la entrada en vigor de las nuevas tarifas el 1 de junio de 2017. Que con apenas siete meses de vigencia las cuentas hayan mejorado en un 67%, augura un importante superávit al término del ejercicio actual.

REACCIONES

 “Que una empresa facture 6,4 Hm3 después de gestionar 14 me parece un despropósito enorme que debe ser objeto de estudio en algún máster”, manifiesta el alcalde de Arboleas, Cristóbal García Granados (PSOE).
“Por otra parte –añade- que se haya rebajado tanto el déficit de las cuentas con medio año de cobrar los recibos a los nuevos precios, nos viene a dar la razón. Ya conseguimos que el PP no subiera las tarifas tanto como quería, y ahora vemos que el incremento aplicado podía haber sido aún menor. Ya tendremos tiempo para corregir eso y fijar la tasa en el coste del servicio”.
Sin embargo, el diputado de Fomento, Óscar Liria (PP), señala que “el actual equipo de gobierno de la Diputación Provincial ha hecho del agua uno de los pilares estratégicos de su gestión tanto en el ámbito del tratamiento del agua potable como de la renovación y creación de una red de abastecimiento eficiente en toda la provincia”.
Asimismo, Liria subraya el importante peso que tiene dentro de esta cifra las actuaciones incluidas en la red del ciclo integral del agua que gestiona la empresa pública Galasa para mejorar la eficiencia de sus redes.
“Los 8 millones de euros de este Plan se enmarcan dentro de los más de 30 que ha invertido la Diputación desde el año 2011 en garantizar el agua en la provincia. El único equipo de gobierno que ha atajado los problemas de Galasa y ha buscado una solución es el que dirige Gabriel Amat. Es cierto que las cosas no van tan rápido como nos gustaría, pero la Administración tiene unos tiempos y exige unos controles a la hora de actuar que es preciso cumplir por respeto al dinero de los ciudadanos. Muy pronto empezaremos a ver resultados”.