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Unas 200 familias pueden quedarse sin agua potable en Turre

Los responsables de la urbanización Cortijo Grande llevan un año y medio sin aportar los análisis del agua a Sanidad




ALMERÍA HOY / 19·01·2018

Cortijo Grande se encuentra al pie de Sierra Cabrera. Allí se construyó el primer campo de golf de la provincia de Almería y fue uno de los embriones del desarrollo turístico del Levante almeriense. Llegó a contar incluso con un aeródromo, pero ahora puede quedarse sin uno de los suministros básicos en cualquier asentamiento humano.

La urbanización, en la que existen alrededor de 200 viviendas, tiene un origen medieval. Paul Polansky, su promotor original, era el dueño del despoblado de Teresa, un pueblo abandonado por los moriscos en 1.569 que alcanzó su cénit durante la época árabe al amparo de la industria de la seda.

Los árabes construyeron una ingeniosa obra de ingeniería hidráulica, conocida como el ‘Tape’. Consiste en una mina bajo el lecho de la rambla, que se tapaba cuando el agua discurría para ella dirigiendo la corriente de líquido hasta ese embalse. Desde él salía una red de acequias para regar la vega que existía donde hoy se alza la urbanización.

Polansky la restauró para abastecer de agua al campo de golf y la urbanización. Hace un año y medio, el promotor que le sucedió cedió el control del agua a los vecinos, pero éstos no han continuado informando a Sanidad los análisis que deberían estar realizando para asegurar que las aguas de abastecimiento cumplen con los parámetros que exige la ley.

Recientemente, una inspección ha destapado la infracción y, ahora, se teme que las autoridades puedan cerrar la fuente de suministro, lo que dejaría a 200 familias sin posibilidades de abastecimiento, pues conectar con cualquier otra red supondría acometer obras de un alto presupuesto.